miércoles, 8 de marzo de 2017

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA


"... Las mujeres soportamos una múltiple tiranía en el hogar, en la calle y en todas las manifestaciones de nuestra vida..."

Cabecera y página del períodico La Voz del Campesino
(nº 61. Jerez, 19/11/1932) donde se publicó el artículo 
de María Luisa Cobo titulado "A las mujeres"

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

"MUJERES LIBRES. PIONERAS DEL FEMINISMO EN JEREZ"

 

Fue precisamente el 06 de marzo de 1995 cuando un grupo de ciudadanos y ciudadanas dieron a conocer públicamente en rueda de prensa la primera iniciativa popular para restablecer la memoria y la dignidad de tres mujeres que, independientemente de sus diferentes trayectorias personales, las unían el hecho de haber sido víctimas del golpismo de 1936 de diferentes maneras.  La pancarta que presidía el acto tenía un mensaje simple pero contundente: "EL PUEBLO NO OS OLVIDA". De esta manera se estaba implementando públicamente la cimentación en nuestra ciudad de lo que actualmente se conoce como "Recuperación de la Memoria Histórica".

Aquel grupo de personas, que se movían desde la denominada Plataforma Homenaje a las Mujeres de la II República -y entre las que nos encontraríamos futuros socios fundadores de la Asociación para la Recuperación de la Justicia y la Memoria Histórica "Jerez Recuerda"-, se habían dedicado meses atrás a realizar una campaña de recogida de firmas para llevar a cabo el reconocimiento social e institucional de aquellas tres mujeres en tres municipios diferentes de la Provincia de Cádiz. La idea seguía siendo tan simple como efectiva: conseguir que se incluyeran los tres nombres de estas mujeres en el callejero de nuestros municipios y hacerlas visibles frente al olvido histórico al que se habían enfrentado durante décadas tras terribles episodios sangrientos y represivos. 

A pesar de las reticencias de alguna que otra organización irrelevante de nuestra ciudad, y de la negativa de los típicos personajes grises con opiniones intranscendentales que varían al igual que ligeras veletas según los vientos que soplan, los resultados fueron altamente positivos en la ciudad de Jerez de la Frontera, con un cien por cien de éxito en los modestos -a la vez que complicados- objetivos que se había planteado la Plataforma. Tanto Juana Aguilar Pazos, como Carmen Hombre Ponzoa y María Luisa Cobo Peña emergieron a la luz pública y fueron rescatadas del siempre amenazante castigo del olvido, gracias a la labor insistente de la Plataforma que debía su fuerza, entre otras cosas, a las investigaciones realizadas por  la actual Presidenta de "Jerez Recuerda", y a las evidencias encontradas a través de documentos escritos y de testimonios orales.

No se nos ha ocurrido mejor introducción para destacar en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora el sufrimiento y la lucha de estas tres mujeres que tuvieron que ver mucho con nuestra ciudad y con el azote intolerable que ésta representaba para aquéllas. Tampoco se  podría negar mejor prólogo para centrarnos en esta ocasión, y una vez más, en el personaje femenino elegido de entre las tres mujeres mencionadas; esto es, la anarquista María Luisa Cobo Peña, debido a que nuestra Presidenta, María José Ruiz, participará en una Mesa redonda titulada precisamente "Mujeres Libres. Pioneras del feminismo en Jerez".

Dicho acto tendrá lugar en la Biblioteca Sebastián Oliva, en el edificio de los sindicatos de Jerez, en la planta de los locales de CNT, donde la Presidenta de esta Asociación ha sido invitada, junto al historiador José Luis Gutiérrez y Francisco Reinoso Cobo -sobrino éste último de María Luisa Cobo Peña-, a participar para exponer una vez más los resultados de su trabajo como investigadora el próximo día viernes 10 de marzo a las 19:00 horas.

Como no podía ser de otra manera, hemos dejado para el final una especial mención a la joya del año 1932 que preside este artículo, y que nos muestra un acercamiento al nivel avanzado de las ideas de la militante María Luisa Cobo, tanto en cuanto al conocimiento consciente que tenía del papel relegado a las mujeres en la sociedad de los años treinta del siglo pasado, como en la relación de sus planteamientos revolucionarios, desde una óptica anarcofeminista, con las alternativas de cambio que ella planteaba para suprimir la situación de esclavitud en la que se encontraba la mujer entonces. Una situación, diríamos hoy, que podría ser extrapolada a nuestros avanzados años de pleno siglo XXI...

La idea nos la dio ayer nuestro amigo Francisco Reinoso Cobo, cuando nos envió como algo "inédito",  la transcripción del artículo de su tía "A las mujeres" que fue publicado en el número 61 del períodico "La Voz del Campesino" -perteneciente a la Federación de Trabajadores Agrícolas de la Comarca de Cádiz, y que se convertiría más adelante en la futura Federación de Agricultores de España-, fechado en Jerez de la Frontera, a 11 de noviembre de 1932. Como agradecimiento, hemos rescatado de nuestros archivos dicho número para ilustrar la noticia:


A las mujeres

Después de pensarlo mucho, me dispongo a combatir el mal concepto que de las mujeres del pueblo se tiene formado.

Como nunca fuimos dueñas de nuestros actos, no supimos a punto fijo de cuanto éramos capaces. Mas hoy que se nos quiere dar una poca de libertad, como no estamos acostumbradas a ello, no sabemos aprovecharla.

Nunca fuimos libres para vivir felices, cada una en su ambiente. Nunca dimos nuestra opinión en nada ni para nada. Nunca pudimos ni salir solas de casa a pasear; la mujer se consideró siempre como una "cosa"

Ya es hora que esto termine. Es preciso recuperemos lo que por derecho propio nos pertenece. No más ligaduras.

Es por esto, por no estar acostumbradas, por no estar educadas para gozar de la libertad, por lo que las mujeres soportamos una múltiple tiranía en el hogar, en la calle y en todas las manifestaciones de nuestra vida.

Se da el caso absurdo, de que la mujer no tiene derecho a elegir el hombre con quien pudiera ser feliz. Esto no lo tolera la sociedad, y menos aún si el elegido resultase de clase social diferente. La mujer ha de callar sus sentimientos, sus ideas, los impulsos de su corazón, cual si la mujer no poseyera ese sensible órgano ni la facultad de desear.

El hombre, la parte fuerte de la sociedad, no permite a la mujer equipararse a él. Ante el caso de que una mujer declare sus sentimientos a aquél con quien pudiera ser feliz, si éste es obrero, se burlará de ella; si privilegiado, cuando más, aquella manifestación de lo más grande y sublime que en la vida existe, el amor, querrá pagarla con dinero, cual si el amor pudiera comprarse con dinero.

¡Maldito dinero!, con él todo se tiene, todo se compra, menos el verdadero amor.

Por ello yo me dirijo a todas las mujeres sin distinción de ideas, y particularmente a las mujeres del pueblo, para decirles que no se dejen vencer por el vil metal, que tantas víctimas y vicios acarrea. Cuando un hombre de la llamada "buena sociedad" les salga al paso, que no se dejen seducir por el dinero, que el amor para ser tal, para ser sublime, ha de ser dado y correspondido sincera, recíproca y espontáneamente; el amor que se vende, deja de ser amor para convertirse en comercio" .

M. L. COBO.