domingo, 30 de septiembre de 2018

LA MODÉLICA TRANSICIÓN. SANGRES DE SEPTIEMBRE 1976-1981

"Con estos datos no hace falta decir cómo le afectó la 'modélica transición' a la clase trabajadora española, no veo a ningún capitoste asesinado por las fuerzas que en teoría están para servir al pueblo, que los paga"...
"Con estos datos no hace falta decir cómo le afectó la 'modélica transición' a la clase trabajadora española, no veo a ningún capitoste asesinado por las fuerzas que en teoría están para servir al pueblo, que los paga"...

LA MODÉLICA TRANSICIÓN. SANGRES DE SEPTIEMBRE 1976-1981.

"ESTÁ CLARO QUE DE LAS INSTITUCIONES OFICIALES NO SÓLO NO RECIBIMOS DEFENSA, SINO QUE NOS LLEGA LA REPRESIÓN..."

Con el fin de mantener vivo el testigo de su memoria, queremos, al menos, dar a conocer quiénes eran, cuál fue su profesión y cómo transcurrieron los últimos instantes de su vida. Ciertamente la página más difícil, pero también sin duda, la que más claramente refleja el absurdo y el sinsentido de la violencia, de todo tipo de violencia...


1976 


08 DE SEPTIEMBRE

HONDARRIBIA (GUIPÚZCOA)


Josu Zabala Erasun
Josu Zabala Erasun 
Josu Zabala Erasun (24 años). Asesinado durante unos incidentes ocurridos en la noche, en los que resultaron también heridas de bala al menos otras dos personas, por disparos de la Guardia Civil, al disolver una pequeña manifestación, en una zona muy concurrida por el vecindario con ocasión de las fiestas patronales.

La entonces alcaldesa Mercedes Iridoi recuerda: 

"En aquella época en todas las fiestas pasaba algo, y le pedí al gobernador que no viniera, y que tampoco mandara a la Guardia Civil, a nadie. Me prometió que así sería”...

Pero no cumplió su palabra. El 8 de septiembre es el Día Grande de las fiestas del pueblo, en el que se celebra el Alarde. Aquel año se inició una manifestación en el barrio de la Marina para denunciar la desaparición del miembro de ETA Eduardo Moreno "Pertur". La Guardia Civil la disolvió con pelotas de goma y balas, hiriendo con arma de fuego a varias personas. Dos tiros a bocajarro atravesaron a Josu en la calle San Pedro. El guardia civil que lo mató fue sentenciado y amnistiado en el 77. Jamás pisó la cárcel.

El joven cayó justamente a la entrada de un callejón, a escasos metros de la galería de arte Txantxangorri, situada en la calle San Pedro. Junto a él, al menos otras dos personas recibieron también impactos de bala. A los pocos minutos de conocerse la noticia de su muerte, en el lugar en el que había caído, sus amigos colocaron la boina roja que había llevado en el, Alarde, varias velas, una ikurriña y claveles rojos.

En el transcurso de los incidentes, más de una docena de personas, resultaron contusionadas y un manifestante perdió la vista de un ojo a consecuencia del impacto de una bala de goma. El que fuera jugador del Real Madrid, Gabriel Alonso, y jefe, regional del Partido Carlista de Castilla la Nueva recibió asimismo repetidos golpes en la cara, de los que hubo de ser atendido en la clínica donostiarra San Antonio, cuando pedía a las fuerzas del orden que no disparasen con fuego real. 

Todos los bares de la zona cerraban en señal de duelo y el pueblo entero terminaba de luto una jornada que había empezado en fiesta. Numerosos grupos de personas se concentraban ante la clínica de la Cruz Roja de Irún para obtener noticia de los heridos.

El día siguiente a su muerte, Hondarribia salió a la calle. La presencia policial fue enorme, incluso volvieron a cargar con pelotas de goma, causando más heridos.
Hubo huelgas, protestas y los comercios y bares también cerraron. Tras enterrarlo, la tumba estuvo custodiada de noche por cuatro guardias civiles. Y pese a la vigilancia, a la mañana siguiente una enorme ikurriña “que no se sabe quién la colocó, apareció entre las flores” custodiando el panteón.

El cuerpo de Josu fue trasladado a Donostia. A los médicos se les impidió realizar la autopsia. La hicieron los militares, que señalaron como causas de la muerte “una fractura de la columna vertebral” y un “gran hemiperitoneo”, sin mencionar siquiera las balas que le atravesaron el pecho.


22 DE SEPTIEMBRE

SANTA CRUZ DE TENERIFE 


Bartolomé García Lorenzo (21 años). Estudiante y militante del MPAIAC. En la madrugada del 22 de septiembre de 1976, seis policías españoles acudieron a la vivienda de Antonia Lorenzo en el barrio de Somosierra, en Santa Cruz de Tenerife, donde se encontraba su primo, el joven independentista Bartolomé García Lorenzo.

La acción policial fue una operación conjunta de las brigadas Político-Social y de Investigación Criminal, así como de la Policía Armada. Los seis policías, de paisano, se apostaron, de dos en dos, en los rellanos de la escalera y en el de la puerta del piso. Bartolomé García Lorenzo abrió la puerta y, al ver a unos pistoleros empuñando metralletas, cerró la puerta. En ese momento los policías hicieron fuego.

Más de 30 impactos de bala recibió la puerta, de los que cuatro dieron de llenó en el cuerpo de Bartolomé García. Dos días después, y pese a ser intervenido quirúrgicamente, falleció. El parte médico indicó que recibió cuatro impactos de bala: “una, en el brazo; otra, en la arteria humeral, y dos, en el vientre, que le afectaron al hipocondrio, con desgarro del lóbulo del hígado como ascendente y transverso, con estallidos múltiples en la región rectoperitoneal, así como en la región epigástrica superior izquierda, que determinaron su fallecimiento”.

Los seis agentes que ocasionaron la muerte del joven Bartolomé García fueron procesados el 16 de octubre y separados de sus funciones. Al existir entonces el precepto del fuero policial, en virtud del cual los agentes no cumplían la prisión preventiva en cárceles, sino en dependencias policiales, los cuatro policías del Cuerpo Superior quedaron internados en la comisaría de Santa Cruz de Tenerife, y los dos de la Policía Armada, en su cuartel.

Cuatro días más tarde, los agentes fueron trasladados a Madrid, y en el aeropuerto fueron recibidos por dos centenares de policías españoles que mostraron así su solidaridad con los procesados. En los días posteriores al homicidio se sucedieron importantes manifestaciones en Santa Cruz de Tenerife en repulsa por el asesinato del compañero Bartolomé García.

Los nombres de quienes participaron en el asesinato de Bartolomé García todavía están grabado en la memoria de los testigos. Eran: Juan José Merino Antón, ascendido a subcomisario en 1981; José Antonio del Arco Martín, escolta del ministro socialista Ernest Lluch, ascendió a inspector y fue en Madrid Jefe de Contravigilancia en la Unidad de Protección de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana; José Mª Vicente Toribio trasladado a Zamora; Ángel Dámaso Estrada destinado como inspector a Madrid; Juan Gregorio Valentín Oramas y Miguel Guillermo García López.

En febrero de 1982, la Audiencia de Tenerife condenó a los agentes y el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia a finales de ese año. Pero el 28 de enero de 1986, la Audiencia de Tenerife, mediante un auto, declaró extinguidas las responsabilidades de los policías en el homicidio de Bartolomé García.


27 DE SEPTIEMBRE

MADRID 

Carlos González Martínez (21 años) Estudiante. Es el primer aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo. La Coordinadora pro Amnistía convoca una manifestación en Madrid para conmemorar el primer aniversario de los fusilamientos de miembros de ETA y FRAP ocurridos en 1975. Grupos de jóvenes se mueven por los alrededores de la calle Barquillo, organizan pequeños saltos y se dispersan escapando de la represión policial. Hay varias decenas de detenidos. Aparece un grupo de contramanifestantes de extrema derecha pertenecientes Guerrilleros de Cristo Rey exhibiendo pistolas y disparando contra los manifestantes al grito de "Viva Cristo Rey"

Carlos no participa en la manifestación, camina por la calle Alcalá, alrededor de las nueve de la noche, en compañía de dos amigos, y al llegar a la confluencia de la calle de Barquillo se encuentra con un grupo de manifestantes que huyen de la Policía. En la carrera pierde a sus amigos. Junto a la esquina de la calle de Barquillo con la de San Marcos, se topa con tres individuos armados con pistolas. Suenan varios disparos y Carlos cae al suelo, boca abajo, mientras se oyen gritos de "Viva Cristo Rey". Carlos fue alcanzado por uno o dos impactos, al menos un disparo está hecho a quemarropa, apenas a un metro de distancia, y la trayectoria de la herida, que empieza en la espalda, en el riñón izquierdo, y llega hasta muy cerca del corazón, a un centímetro, parece indicar que Carlos se encuentra corriendo, inclinado hacia delante o incluso a punto de caer, cuando recibe el impacto. El riñón queda destrozado; pleura, pulmón e intestino grueso resultan afectados. Sufre una enorme hemorragia. Tras una intervención de urgencia, muere.

En 2016, después de 30 años de su asesinato, la madre de Carlos González, Margarita Martínez Corredor, consiguió para su hijo el reconocimiento como víctima del terrorismo, condición que le fue denegada un año antes por el Consejo de Ministros. El fallo del Supremo sólo le concede la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo, pero no una indemnización que fue reclamada erróneamente después de presentada la demanda. No obstante, fuentes del Supremo precisaron que a partir de ese momento la demandante puede solicitarla ante el Ministerio del Interior, al amparo del Real Decreto 1912/1999.


1977


16 DE SEPTIEMBRE.  

BARCELONA

Carlos Gustavo Frecher Solana. 28 años. El 11 de septiembre se celebra la Diada Nacional de Catalunya. Era un día histórico. Más de un millón de personas formaron la manifestación, que recorrió las calles durante más de 5 horas, encabezada por la senyera. A su finalización, la Policía interviene en Las Ramblas. Carlos Gustavo sufre un pelotazo de goma en la cabeza, a consecuencia del cual muere días después por "paro cardiaco" en la Residencia Sanitaria de la Seguridad Social "Francisco Franco".

Unas 6.000 personas asistieron al funeral convocado por todas las centrales sindicales de Cataluña en la parroquia de San Andrés. El interior de la iglesia estaba completamente lleno, mientras varios miles de personas se encontraban en el exterior.

Finalizado el acto religioso, los 6.000 asistentes se manifestaron durante más de una hora desde la plaza Orfila, por San Andrés, paseo de Fraga i Puig y plaza del Virrey Amat. Los manifestantes marchaban con gran cantidad de banderas y pancartas, y gritaban diversos eslóganes, entre ellos "Carlos, hermano, nosotros no olvidamos", "Vosotros, fascistas, sois los terroristas", "Disolución de cuerpos represivos", "Basta ya de asesinatos", "Más trabajo y menos policía" y "Martín Villa, dimisión"


20 DE SEPTIEMBRE

BARCELONA 

Juan Peñalver Sandoval (60 años). Conserje de la revista satírica El Papus. Contra dicha revista iba dirigido el atentado. Le habían entregado un paquete, “del tamaño de una caja de zapatos”, para el Consejo de Redacción. Estalló cuando lo subía en ascensor, entre la primera y la segunda planta del edificio. La onda expansiva alcanzó unos 40 metros, causando desperfectos en edificios y rotura de cristales de la calle de Tallers y plaza de Castilla.


LA VANGUARDIA. Miércoles, 21 de septiembre de 1977. Atentado terrorista realizado contra el edificio Luminor” de la calle de Tallers, al estallar una bomba en el rellano de la planta en dorde, entre otros despachos, existe la redacción de la revista ‘El Papus”, así  como las de otros semanarios.
LA VANGUARDIA. Miércoles, 21 de septiembre de 1977. Atentado terrorista realizado contra el edificio "Luminor” de la calle de Tallers, al estallar una bomba en el rellano de la planta en dorde, entre otros despachos, existe la redacción de la revista "El Papus”, así  como las de otros semanarios.

La explosión destrozó de cintura para arriba a Juan, que murió en el acto. La telefonista, Rosa Loren, salió lanzada a la calle a través de la ventana por la violenta onda expansiva. Otra trabajadora, Rosa García, resultó también herida de gravedad. Aparte de ellas, hubo unos 15 heridos, la mayoría transeúntes alcanzados por cristales y pedazos de los edificios y coches reventados. La segunda planta quedó completamente destrozada.

El atentado fue reivindicado por la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista).


1978


11 DE SEPTIEMBRE

BARCELONA

Gustavo Muñoz de Bustillo (16 años). Militante de la organización juvenil del Partido Comunista de España (internacional). Diada de Cataluña. El PCE(i) había convocado una manifestaciónen en la Plaza de Sant Jaume, bajo el lema “Fuera las fuerzas de ocupación”. Al final de la manifestación se producen cargas policiales con botes de humo y pelotas de goma contra un grupo de unas 2.000 personas. Los grupos de autodefensa lanzan cócteles molotov. Varios policías de paisano irrumpen en la Plaza de San Miguel, y disparan. Gustavo Muñoz es abatido por una bala de calibre 38. Otras dos personas resultaron heridas de gravedad, pese a que no participaban en los incidentes. Son Sergio Viso, residente en la calle de El Call, cercana al lugar de los incidentes, y Laura González Masip, de diecinueve años, militante de las juventudes de la Liga Comunista Revolucionaria, alcanzada por una bala de la Policía. 

El primero de ellos fue golpeado por seis policías nacionales cuando intentaba llegar a su casa huyendo del tumulto. La joven Laura González Masip, por el contrario, resultó herida en un lugar distante de dondeo currieron los incidentes. Regresaba, según responsables de la LCR, de la manifestación unitaria convocada por los partidos parlamentarios con motivo de la Diada Nacional de Cataluña y se encontraba con unos amigos en una calle cercana a la Jefatura Superior de Policía. Como fuera que la sede policial había sido atacada momentos antes, dos policías que recorrían la zona se acercaron al grupo. Los jóvenes aligeraron el paso y los policías les persiguieron. A la altura de la calle de la Virgen del Pilar, según ha manifestado la propia joven, sonaron varios disparos procedentes de la policía y resultó alcanzada.

En el funeral de Gustavo se produjeron más de 30 detenidos, incomunicados durante 7 días.


20 DE SEPTIEMBRE

SEVILLA

Manuel Medina Ayala. Militante del PCE acude a un concierto del grupo chileno Quilapayún, en la Plaza de América del parque María Luisa. Cuando iba a dar comienzo el concierto, un grupo de unos 100 paramilitares intenta entrar por la fuerza al recinto, coreando consignas anticomunistas. En medio del alboroto y las carreras que se producen, Manuel Medina muere apuñalado con un punzón por uno de los ultraderechistas. 



1979


01 DE SEPTIEMBRE

SAN SEBASTIÁN (GUIPÚZCOA)

Iñaki Kijera (18 años). Las Gestoras pro Amnistía convocaban unas jornadas de apoyo a los refugiados políticos vascos. El día anterior, más de 40 cargos electos se habían encerrado en la Diputación de Guipúzcoa con ese mismo objetivo.

La policía antidisturbios disuelve a los manifestantes en la Alameda del Boulevard de San Sebastián. Iñaki trata de alcanzar los Jardines de Alderdi Eder cuando un policía, a menos de 10 metros, le dispara con fusil. La bala le atraviesa de parte a parte, le perfora el pulmón y le fractura las costillas. Los policías impiden, con golpes y pelotas de goma, acercarse a las personas que tratan de auxiliar a Iñaki, entre ellos un médico y dos enfermeros de la Cruz Roja que se identificaron como personal sanitario. Cuando pudieron atender al herido, su situación era ya irreversible.

El autor del disparo, Salvador Méndez Villatoro, fue acusado de un delito de homicidio por imprudencia y tuvo una petición fiscal de 1 año. Su versión fue que ignoraba que hubiera un proyectil de fuego real entre los cartuchos con los que él mismo había cargado el arma.


13 DE SEPTIEMBRE

MADRID

José Luis Alcazo (25 años). Seis terroristas de extrema derecha asaltaban a un joven en el madrileño parque del Retiro y le partían la cabeza con bates de béisbol. Horas más tarde, fallecía camino del hospital, con el parietal roto y un profundo derrame cerebral.

Sin previo aviso, aparecieron entre los árboles varios jóvenes armados con bates y palos. Eran niños bien, quinceañeros de pelo muy corto y ropas correctas. "Por la espalda, inopinadamente y por sorpresa", según la sentencia que condenó a "los bateadores", Canicio y Oyamburu fueron atacados y apaleados, mientras Josefo, que salió en su defensa, acabó muerto en la "emboscada". ¿Cuál fue la razón del crimen? Quizá el aspecto de las víctimas, su pelo largo, las barbas, los pantalones vaqueros y la vestimenta informal. Aquél era un barrio poblado por cachorros uniformados, de pelo aplastado con gomina, siempre dispuestos a "limpiar" su Retiro.

Los ultras procesados posteriormente por matar al joven declararon que querían limpiar el Retiro de “gente sucia” y convertirlo en “zona nacional”. Asimismo, reconocieron que habían atacado a José Luis porque llevaba “melenas y barbas”. Todos los agresores eran hijos de militares de alta graduación. Entre ellos estaba Fernando Pita da Veiga y Corral, sobrino de Gabriel Pita da Veiga, almirante y ex ministro de Marina desde junio de 1973 hasta abril de 1977.

En el juicio se calificó el asesinato como “homicidio sólo con intención de lesionar”. Excepto dos, todos los acusados quedaron en libertad tras el juicio, puesto que se les impusieron penas menores.

Así lo explicarían durante el juicio, tres años más tarde, los letrados Gerardo Quintana y Ángel López Montero, abogados de los militares golpistas del 23-F y defensores de "los bateadores”

“Ante el caos del Retiro, que estaba lleno de drogadictos, homosexuales y delincuentes, varios de los cuales habían agredido a unos amigos, estos muchachos cogieron sus objetos y se defendieron. Fue un homicidio no intencionado porque estos jóvenes quisieron preservar el Retiro de las pandillas de delincuentes que venían atacando a los indefensos paseantes. Esta acción noble y altruista de los jóvenes procesados llevaba en sí un grave riesgo, incluso físico, para ellos”.


20 DE SEPTIEMBRE

OVIEDO (ASTURIAS)

Valeriano Martínez Pérez (44 años). Camionero. Formaba parte de un piquete en la huelga de transporte convocada en Asturias. La Guardia Civil interviene para disolverlos y, en el enfrentamiento, el cabo al mando dispara en el pecho a Valeriano Martínez. Tras su muerte los autobuses de Gijón y Oviedo pararon en señal de luto y los camioneros convocaron dos jornadas de paro como protesta.


28 DE SEPTIEMBRE.

ASTIGARRAGA (GUIPÚZCOA) 

Tomás Alba Irazusta (42 años). Era concejal de la coalición abertzale Herri Batasuna del Ayuntamiento donostiarra, cuando fue asesinado en la madrugada del 28 de septiembre de 1979 en Astigarraga por miembros del Batallón Vasco Español.

Aquel día Tomás se dirigía a su coche hacia las dos y diez de la madrugada después de haber cenado en compañía de tres amigos en la sidrería La Mina de Astigarraga. En el momento en que se aproximaba a su vehículo, un Renault-8 de color blanco que estaba aparcado a la altura del número 6 de la calle Mártires de la Tradición, un miembro del Batallón Vasco Español le disparó repetidas veces. Instantes después y por el instinto de conservación, retrocedió unos pasos y seguidamente, al torcérsele el tobillo, cayó a la carretera. Poco después, los propios amigos que habían cenado con el concejal se personaron junto a Tomás.

Según declararon posteriormente, la calle estaba completamente oscura y no observaron ni una sombra que les hiciera sospechar quién podría haber sido el autor de la agresión.

Éste, probablemente, una vez cometido el atentado corrió calle abajo, donde le esperaba un coche. A escasos cien metros del lugar del atentado, se encontraba la carretera que conducía al centro de San Sebastián y a Hernani.

Tomás Alba fue recogido por una ambulancia municipal que lo trasladó a la Residencia Sanitaria. La ambulancia tardó 35 minutos en llegar a la residencia por encontrarse la carretera interceptada por un autobús accidentado. Cuando el concejal de Herri Batasuna ingresaba en la sala de urgencias, a las tres de la mañana, era ya cadáver, según manifestó el médico de guardia. Tomás presentaba seis impactos de posta y también su vehículo resultó alcanzado por los disparos.


Tomás Alba Irazusta
A pesar de las contradicciones sobre el tipo de munición que le causó la muerte, se supo con exactitud que se trataba de postas disparadas con escopeta. A primeras horas de la mañana del 29 de septiembre, funcionarios de la Policía recogían del lugar de los hechos dos cartuchos del 12. 

Tomás Alba, tenía 42 años en el momento del atentado y dejó una hija de 13 años de edad. Paralelamente a su cargo político, era agente de seguros con residencia en San Sebastián, de donde era natural, y durante la década de los sesenta estuvo residiendo en Eibar, localidad a la que llegó como profesor de Educación Física y de Formación Política. Muy vinculado al deporte, fue entrenador de diversos clubs, presidente del Juventud Deportivo Arrate y vicepresidente de la Federación Guipuzcoana de Balonmano.

Tomás se presentó a concejal como independiente por Astigarraga y posteriormente pasó a formar parte de Herri Batasuna, después de salir elegido en los comicios del 3 de abril de 1979.

A finales de julio de 1979 Tomás Alba, junto con Jon Alcorta, ambos concejales de HBhicieron pública su discrepancia con la decisión mayoritaria que había tomado Herri Batasuna -durante el transcurso de un pleno donde ambos se habían ausentado en la votación- de votar en contra de la construcción del nuevo estadio de fútbol del barrio de Zubieta que serviría de sede de la Copa Mundial de Fútbol de 1982, ya que consideraban que la celebración del evento y la construcción del estadio podría ser beneficiosa para la ciudad, y el resultado que dio dicha votación supuso que la candidatura de San Sebastián quedara fuera del Mundial y el barrio de Zubieta sin su estadio.

La coalición abertzale no tardó en reaccionar y comunicó a Tomás Alba y a Jon Alcorta que habían sido dimitidos de sus cargos "por no aceptar los métodos asamblearios de la coalición". Ambos concejales continuaron en ellos, argumentando que solamente podían ser dimitidos por los comités de apoyo que les habían elegido. Para ratificar su postura, Tomás, a pesar de que Herri Batasuna nombró dos nuevos concejales, siguió acudiendo a su trabajo en el Ayuntamiento.

A principios de septiembre, HB tuvo intención de presentar en un Pleno una moción para exigir el cese de estos concejales, pero decidió retirarla a última hora.


Pleno extraordinario

A las diez y media del viernes 28 de septiembre se celebró un pleno extraordinario en el Ayuntamiento donostiarra con el único tema de la muerte de Tomás. En este pleno, además de tratarse de los detalles para la celebración de los funerales y la capilla ardiente, se acordó realizar una jornada de luto en señal de duelo, por lo que la actividad laboral en la Casa Consistorial quedó paralizada desde la una de la tarde del viernes 28 hasta las ocho de la mañana del lunes 1 de octubre.

A las 11 de la mañana del viernes, y durante el transcurso del pleno, el entonces alcalde de San Sebastián, Jesús María Alkain, se reunió unos minutos con los medios informativos a los que, entre otras cosas, dijo refiriéndose al atentado:

“Ante esta escalada de violencia que padecemos pido a Dios que concluya y que nos lleve al camino para obtener la paz y el pan”

Y añadió: 

“Cualesquiera que sean los móviles de este hecho es una afrenta que se hace al pueblo donostiarra al atacar de manera tan despiadada a uno de sus representantes elegido democráticamente. Una vez más tengo que reiterar que cese esta violencia que compromete el futuro de nuestro pueblo y el de Euskadi. Que los responsables de estas situaciones escuchen este llamamiento del alcalde porque ya es hora de decir basta”.


Capilla ardiente 

A las 12 del mediodía y en un furgón fúnebre, llegaba frente a la puerta principal del Ayuntamiento de San Sebastián el féretro con los restos mortales de Tomás Alba. Poco después era instalada la capilla ardiente en la sala de plenos. El féretro, cubierto con una ikurriña y la bandera de San Sebastián, fue velado durante unos minutos por el propio alcalde. Los funerales fueron celebrados el sábado 29 de septiembre de 1979 a la una de la tarde en la iglesia parroquial de San Vicente. Hoy una placa recuerda su figura en el que fue su consistorio. 



1980 


06 DE SEPTIEMBRE

DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD (MADRID) 


José España Vivas
José España Vivas (25 años). Casado y con un hijo, pertenecía a la Junta Directiva de la Asociación de Vecinos del Barrio Venecia, en Alcalá de Henares, era ecologista y presunto miembro del Partido Comunista de España (reconstituido) - PCE (r). La Policía le detiene y procede a un registro de su casa en la noche del 4 al 5 de septiembre, sin mandamiento judicial. No encuentran nada sospechoso ni ilegal.


Es llevado a la Dirección General de Seguridad (hoy sede de la Comunidad de Madrid), en la Puerta del Sol. La familia trata de verle, pero les anuncian que está incomunicado. El día 6 le llevan a la sala de interrogatorios de la Brigada de Información. Apenas una hora más tarde sufre un desvanecimiento, con pérdida de consciencia, miosis, frialdad de miembros con acrocianosis, le sobreviene un estertor y fallece.

Antes de ser llevado a la Dirección General de Seguridad del Estado, presenció, junto con dos  familiares, un registro de la Policía en su casa de Alcalá de Henares. Al parecer, los agentes buscaban armas y propaganda. El registro se llevó a cabo sin mandamiento judicial. Los agentes dijeron que no era necesario. El resultado de dicho registro fue negativo. Uno de los agentes, según  un primo del detenido, que presenció el registro, dijo a José: "O lo tienes muy bien guardado o alguien te quiere muy mal"... Acto seguido es llevado al edificio de la Puerta del Sol, donde quedó detenido.

Fue detenido en virtud de las investigaciones subsiguientes al asesinato en Barcelona de un General del Ejército español, Briz Armengol, y del soldado de escolta Marcos Vidal Pinar -que acompañaba a este General el día 2 de septiembre en Barcelona- por los GRAPO.  José España es buscado y detenido, supuestamente por un soplo de un detenido en Barcelona por el atentado. Se le aplica la ley antiterrorista. Al día siguiente, al intentar verle sus familiares, les dicen que está incomunicado.

El sábado día 6, a las tres de la tarde, tres agentes de Policía se presentan en casa de los padres de José, les piden las llaves de una casa que estaba deshabitada, para efectuar en ella un registro. “Ha declarado que tiene allí una máquina de escribir y propaganda”, dice uno de los agentes. En esa casa se encuentra, una máquina de escribir. José había declarado a la Policía algo que evidentemente le perjudica.

El mismo día 6, a las 18,50 horas, el dirigente vecinal alcalaíno pasa a la sala de interrogatorios de la Brigada de Información para ser interrogado. A las 19,05 horas sufre un desvanecimiento. Se le reconoce por el médico de la Dirección de Seguridad y, según el parte facilitado, padece pérdida de consciencia, miosis, frialdad de miembros con acrocianosis. Los tonos cardíacos eran normales. Instantes después se le apreció un leve estertor y a continuación ausencia total de tonos cardíacos. Se le intenta  reanimar, pero no  responde a esos esfuerzos y es trasladado al Hospital Francisco Franco, donde ingresa ya cadáver.

No se aprecian en él heridas ni signos de violencia externa. Tiene la cara y el cuerpo azulados, pero parece ser un síntoma de la muerte que se produce siempre como consecuencia de esos hechos.

El domingo día 7 se realiza la autopsia. Según la prensa, y también manifestaciones del propio forense a la familia de José, la muerte ha sido producida como consecuencia de un fallo cardíaco, provocado, a su vez, por un quiste hidatídico, de 30 centímetros casi, o "como un melón", dice el forense, que ocupaba los dos tercios del hígado, e incluso parece que añade el forense: “No sé cómo podía vivir con eso dentro del cuerpo”.

Los familiares de España Vivas discrepan en cuanto a las causas que pudieron determinar la muerte del detenido. Su familia, su mujer no había observado en su marido nada anormal, no había notado ningún síntoma. En los tres últimos años que llevaba trabajando en una empresa, no había faltado  un solo día a  consecuencia de enfermedad. No había notado ningún dolor, no le han observado ningún bulto visible.

El lunes 8 de septiembre se presenta un querella por presuntas torturas. El martes 9 septiembre un grupo de vecinos se dirige al Ayuntamiento para pedir que actúe el Alcalde. El entierro se celebra el miercoles 10. Unas 500 personas acuden al entierro en el Cementerio de Alcalá.

El 11 de septiembre, en una pregunta de una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, el diputado del PCE Simón Sánchez Montero, preguntando sobre la muerte de España Vivas  declara: 

“Según varios médicos, cuya opinión he consultado, es posible, efectivamente, un quiste de ese tamaño. Incluso puede no causar enfermedad o molestia muy grande, aunque es casi imposible que no cause alguna molestia. Pero, sobre todo, un quiste de ese tamaño en el hígado -coinciden varios médicos, tiene casi forzosamente que notarse con que se vea simplemente al que lo tiene desnudo de la cintura para arriba. Y aquí surgen preguntas: ¿Cómo fue examinado José España Vivas al ingresar en el edificio de la ‘Puerta del Sol? ¿Cuál fue el resultado del examen? ¿Qué servicio hay montado para asegurar que ese examen se realiza en condiciones y, con más razón, si, como se ha dicho en la Prensa, José España Vivas tenía un aspecto de hombre débil, enfermo?. Por otro lado, los médicos dicen también que un quiste de esa naturaleza puede romperse espontáneamente. Un quiste hidatídico puede romperse también a consecuencia de uno o varios golpes y sin necesidad de que esos golpes dejen herida ni seña de que se ha ejercido violencia sobre el enfermo. Desgraciadamente, en eso hay también una técnica desarrollada. Hay un proceso que parece haber originado la muerte de José España Vivas: rotura de un quiste y, a consecuencia de él, paro cardíaco, y, a consecuencia de este paro cardíaco, la muerte. Pero ¿qué fue lo que desencadenó ese proceso? Ahí está la cuestión”.

El ministro del interior, Juan José Rosón, de UCD en la misma sesión parlamentaria: 

“El detenido, fue examinado por los servicios médicos de la propia Dirección General de Seguridad y no presentaba lesión ninguna de tipo traumático ni tenía ninguna enfermedad. Y la discreta lesionología externa que apareció en el cadáver corresponde en su totalidad a la caída póstuma, al traslado y a las maniobras reanimatorias aplicadas”.

Aún en 1990 apareció en El País una carta al director de su familia recordando que José España Vivas no pertenecía a los GRAPO.
Rosón afirmó que la muerte había sido natural, por insuficiencia cardíaca aguda y quedaba descartada totalmente cualquier violencia traumática.

Lo que no cuadra en la declaración oficial es el hecho de que el quiste no hubiera sido roto. Porque eso explicaría la muerte instantánea o casi instantánea. Si además no existe, aparentemente, lesión que justifique esa insuficiencia cardiaca, entonces subsisten las dudas.

La familia exige la verdad porque en un primer momento se justificó la muerte “por insuficiencia cardiaca”, y luego “por insuficiencia hepática”.

España Vivas fue una más de las víctimas policiales durante ese año en que ya en febrero fue asesinada Yolanda González y un militante anarquista, y en mayo hubo dos asesinatos, uno de ellos el del dirigente vecinal Eduardo Parejo.

Aún en 1990 apareció en El País una carta al director de su familia recordando que José España Vivas no pertenecía a los GRAPO.


06 DE SEPTIEMBRE

BILBAO (VIZCAYA)

Luis Quintana Monasterio (46 años). La indignante versión oficial habló de un enfrentamiento entre un policía nacional de paisano y unos delincuentes comunes. Todos los testigos presenciales la desmintieron. 

Según ellos, los hechos fueron éstos: un joven, de unos 23 años, abofeteó a una mujer mayor del barrio, frente al bar Corinto. Varios jóvenes le recriminaron. El joven de paisano, que resultó ser policía, les pidió la documentación; ellos le contestaron que antes se identificara con su placa de policía. En lugar de hacerlo, propinó varios golpes y puso una pistola en el cuello a una chica que estaba entre los que le increpaban. La gente trató de detenerle pero él realizó un disparo al aire y comenzó a gritar “os mato a todos”. Salió huyendo por la calle La Laguna disparando a la gente que trataba de acercarse a él para reducirle.

Luis Quintana resultó muerto de un disparo en el pecho.

La versión policial señala que a las 4.40 horas de la madrugada se produjo en la calle de La Laguna una reyerta entre un policía nacional, de paisano, y cuatro individuos. Un vecino, según las fuentes policiales, avisó al 091, dando cuenta de que un hombre estaba siendo brutalmente agredido por cuatro personas. Afirmaba el relato policial que el mismo comunicante informó que el agredido esgrimía una pistola, con la que efectuó un primer disparo intimidatorio, "que enardeció aún más a uno de los agresores, que sacó una navaja, en cuyo momento el que iba armado efectuó varios disparos". El hombre armado resultó ser un policía nacional, cuya identidad no ha sido facilitada, y del que se sabe únicamente que está destinado en la cuarta compañía, de guarnición en Bilbao.

La persona muerta fue identificada como Luis Quintana Monasterio, de 46 años de edad, natural de Santa María de Ribarredonda (Burgos), casado y domiciliado en Baracaldo. Presentaba un impacto de bala en el hemitórax izquierdo.

Los heridos, a los que la versión policial imputa antecedentes penales, son: Manuel María Urbizu Ortuzar, de veintiséis años, de profesión montador, domiciliado en Basauri (Vizcaya), con herida de bala en sedal, en el hombro izquierdo (pronóstico grave); Rafael Carrasco González, de veinticinco años, domiciliado en el barrio bilbaíno de Otxarkoaga, con herida de bala en el costado izquierdo (grave), y Juan Diego Bernardo Mogado, de veinticuatro años, domiciliado en el mismo barrio, herido en la pierna derecha, con fractura de tibia (menos grave). Todos los heridos evolucionaron favorablemente y llegaron a encontrarse, bajo custodia de la Policía, a disposición judicial.

La versión policial indica igualmente que el policía nacional, autor de los disparos, fue ingresado en el Hospital Civil de Bilbao, con múltiples contusiones y hematomas.


Versiones contrarias a la oficial

Los testigos del suceso coincidían en una versión bastante clara y muy distinta a la ofrecida por la policía. El propietario del bar Las Vegas, de la calle de La Laguna, relató así a nuestro periódico, en presencia de otros testigos, que iban aportando de forma espontánea datos sobre la marcha, la película de los hechos, que él contempló desde el comienzo: 

"Sentí voces cerca del bar y salí a ver lo que sucedía. En el cruce de las calles de La Laguna y de Las Cortes, a la altura del bar Corinto, un joven, como de unos veintitrés años, de paisano -entonces no sabía que era policía-, discutía acaloradamente con una mujer mayor del barrio, que está en la profesión desde hace muchos años y a la que abofeteó. Varios jóvenes, entre ellos una chica, se arremolinaron, y aquélla le increpó su acción. 'No le pegue usted, ¿no ve que es una mujer mayor?', le dijo aquélla. Discutieron, y el policía le pidió la documentación, y ella, a su vez, le exigió que le enseñara la placa de policía. Este le dio a aquélla varios tortazos, y en un momento determinado sacó una pistola y se la puso en el cuello".

"Al ver que varias personas se acercaban a él recriminándole, el policía hizo un disparo al aire, hacia arriba. La gente le quería detener, pero él, que llevaba la chamarra enrollada en la muñeca y el brazo, sosteniendo la pistola, gritaba "Os mato a todos", impidiendo que se le acercaran. Luego salió huyendo por la calle de La Laguna haciendo disparos hacia la gente que trataba de acercarse a él para reducirle. Las personas que estaban en los alrededores corrían a esconderse en las esquinas. Por la calle de La Laguna se dirigió hacia la plaza de La Cantera y desde allí disparaba a las personas que le seguían, hiriendo a varias. El muerto, cliente de este bar, también fue herido y murió allí".

Cuando se le acabaron las balas de la pistola (todos los testigos coinciden en afirmar que escucharon entre siete y nueve disparos), el policía trató de escaparse, y un muchacho impedido le interceptó y luego varias personas, le ayudaron a retenerle en el suelo, donde recibió golpes.

Testigos presenciales relataron que posteriormente la Policía realizó una inspección del lugar para buscar los casquillos de munición y la pistola del policía, que en el tumulto le había sido sustraída. 

"Pasadas las seis de la mañana", afirma el propietarlo del bar Las Vegas, "hora en que, está permitida la apertura de locales, se presentó aquí la Policía y nos pusieron a todos contra la pared y nos cachearon. Creo que estaban buscando la pistola".

Clientes, camareras y empleados de los bares de la zona conocían a la víctima del incidente, Luis Quintana Monasterio, al que consideraban una "buena persona, que no era pendenciero ni se metía con nadie". Las personas de la zona que le conocían afirman que había sido jugador de fútbol del equipo Baracaldo, localidad donde residía y donde, al parecer, regentaba dos bares. "Hace veinte años que le conocemos, y eso que dice la Policía de que era delincuente común, nada", declaraba una camarera del bar Las Vegas.

Las muestras de malestar y de indignación en el barrio de Las Cenes, de Bilbao, por el incidente fueron notables. Varias fueron las personas que de manera espontánea se acercaron a los informadores para repetir: "Estamos hartos de que vengan aquí con sus pistolas cometiendo abusos y provocando incidentes. Hay que acabar con esta situación".


07 DE SEPTIEMBRE

HERNANI (GUIPÚZCOA)

Miguel María Arbelaiz Echevarría y Luis María Elizondo Arrieta (33 y 32 años, respectivamente). Simpatizantes de Herri Batasuna. Acudieron juntos a la despedida de soltero de un amigo. Ya de madrugada regresaban a su domicilio cuando fueron tiroteados. Según confirmó la autopsia, fueron rematados en el suelo con varios disparos de pistola. Los asesinatos fueron reivindicados por el Batallón Vasco Español

El asesinato tuvo lugar cuando Arbelaiz y Elizondo habían asistido a una cena que se celebraba como despedida de soltero de un amigo común. Ya sobre las once de la noche del sábado 6 de septiembre, se produjo un incidente, aunque se desconoce la relación que pueda guardar con los hechos posteriores, al aparecer pinchadas las cuatro ruedas del automóvil de un miembro de la cuadrilla de amigos de la que formaban parte.

La pareja siguió tomando copas hasta bien entrada la madrugada. Al disolverse el grupo, Elizondo y Arbelaiz se dirigieron juntos hacia sus respectivos domicilios. Cuando se encontraban a unos cien metros de su destino fueron tiroteados por miembros del Batallón Vasco Español -al menos, dos-, ya que se encontró más tarde munición de dos marcas diferentes.

Vecinos de algunas casas próximas a la cuesta de Balanchas, donde ocurrieron los hechos, precisaron que después de cierto tiempo pudieron escuchar otras dos detonaciones, lo que hizo pensar que las víctimas fueron rematadas en el suelo. La autopsia permitió confirmar este extremo.

Los cadáveres fueron encontrados por un grupo de jóvenes que pasaron por el lugar, quienes pidieron auxilio en un portal próximo. Desde allí, un matrimonio telefoneó a la Policía Municipal. En el lugar pudieron localizarse cuatro casquillos de bala, calibre 7,64, de marcas diferentes: FN y Santa Bárbara. La capilla ardiente quedó instalada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Hernani.

Por la tarde se celebró en Hernani una asamblea, a la que asistieron varios miles de personas, en la que se convocó la huelga en la localidad para el día siguiente, lunes 8 de septiembre, y se decidió ampliar el llamamiento a toda Gipuzkoa para el martes 9 de septiembre. Tras la asamblea, una manifestación de protesta recorrió las calles de Hernani.

En una nota difundida también a última hora de la tarde del domingo 7 de septiembre, el Ayuntamiento de Hernani denunció el atentado y protestó por la actuación de la Guardia Civil, cuyo cuartel se encuentra a menos de quinientos metros del lugar del atentado, a pesar de lo cual, según fuentes municipales, sus efectivos no hicieron acto de presencia hasta una hora después, ni colocaron controles de carreteras hasta la tarde.

Al día siguiente del atentado contra Miguel María Arbelaiz, el lunes 8 de septiembre de 1980, una huelga general paralizó las actividades normales de la localidad guipuzcoana de Hernani, como protesta por el atentado que costó la vida, a Miguel María Arbelaiz, trabajador afiliado al sindicato abertzale Asamblea de Trabajadores Patriotas (LAB), y a Luis María Elizondo, empleado en una carnicería. Contaban 33 y 32 años, respectivamente, y los dos eran simpatizantes de la coalición independentista Herri Batasuna (HB). El funeral se celebró a las seis de la tarde de ese mismo día, con asistencia multitudinaria.


El Ayuntamiento de Hernani pide el esclarecimiento del atentado

Durante un pleno celebrado el lunes 8 de septiembre por la mañana, el ayuntamiento aprobó por mayoría, con los votos favorables de Herri Batasuna (HB), Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Euskadiko Ezkerra (EE), una moción en la que exigía el esclarecimiento de los hechos y el castigo de los responsables. La moción hacía referencia también a la muerte de varias personas en los últimos días, por disparos de las fuerzas del orden o atentados de la extrema derecha, y exigía la retirada de la Policía del País Vasco.

Los concejales del Partido Socialista de Euskadi, que se abstuvieron -al no conseguir ciertas matizaciones del texto-, difundieron, por su parte, una nota en la que señalaban la tristeza e impotencia popular, y pedían "que esta locura acabe de una vez", precisando que sólo el pueblo puede terminar con la situación actual.


Manifestación en San Sebastián

Diversas manifestaciones de protesta tuvieron lugar el domingo 7 de septiembre en Gipuzkoa. Al término de la regata de traineras de la Concha, un grupo de personas se hizo con el control del servicio de megafonía, invitando a los presentes a sumarse a una manifestación. La Policía Nacional, con amplio despliegue de efectivos, trató de impedir que los manifestantes avanzaran desde el Ayuntamiento,  donde se habían reunido con un grupo de personalidades de HB encerrado desde el sábado (6 de septiembre) para protestar por la detención de José Antonio Urbiola. Se produjeron choques en varias calles céntricas, cruzando los manifestantes automóviles y autobuses para dificultar el paso de los vehículos policiales. En el curso de los incidentes fue herido el niño Julen Vadillo, de once años, que se encontraba en la playa, al recibir el impacto de una pelota de goma de las que usa la Policía. Un joven fue detenido durante los incidentes.

En Rentería, después de una asamblea, los manifestantes cortaron el tráfico en la carretera N-I, de Madrid a Irún, y colocaron obstáculos en las vías ferroviarias. La Policía Nacional intervino con tanquetas.


Paros y barricadas en diversas localidades de Gipuzkoa

El 9 de septiembre, se llevó a cabo en Gipuzkoa una huelga general que había sido convocada por diversas fuerzas políticas y sindicales de izquierda radical, como protesta por el atentado contra Miguel Arbelaiz y Luis Elizondo, que tuvo una incidencia desigual, según las localidades.

Los principales focos del paro fueron Hernani y la comarca del Goiherri, Rentería y Pasajes, cuyo puerto quedó paralizado. A lo largo de la jornada se produjeron numerosos incidentes, como el corte de algunas de las principales carreteras y de la vía férrea que comunica Madrid con Francia, así como enfrentamientos entre piquetes de huelguistas y la Policía Nacional.

La huelga contaba con el apoyo de Herri Batasuna (HB), coalición con la que simpatizaban Elizondo y Arbelaiz. En cambio, Euskadiko Ezkerra (EE) se mantuvo al margen de la convocatoria, y el Partido Nacionalista Vasco (PNV) había pedido a la población que no secundara los paros, en atención a la crisis económica que atravesaba el País Vasco.

La huelga paralizó, desde primera hora de la mañana, la actividad laboral en Hernani, Rentería y Pasajes. En la comarca del Goiherri, el paro afectó a fábricas y talleres, apenas sin otra excepción que la factoría de Kas, en Beasain, donde los partidarios de iniciar el trabajo con normalidad ganaron la votación por estrecho margen. En las localidades citadas, muchos comercios y bares no abrieron sus puertas, y sólo las tiendas de alimentación atendieron al público durante unas horas, para sumarse después a la huelga.

En San Sebastián, la actividad laboral se desarrolló con relativa normalidad durante la mañana. El servicio de autobuses urbanos quedó interrumpido durante todo el día. La decisión fue adoptada por la empresa, al ser interceptado por un piquete e incendiado uno de los vehículos, poco después de abandonar las cocheras. Una manifestación de varios centenares de personas recorrió por la mañana las calles céntricas de la ciudad, protestando por el atentado de Hernani. Algunos piquetes recorrieron los barrios, provocando el cierre de bares y comercios, que por la tarde no abrieron sus puertas en la mayoría de los casos.

Desde la mañana, se registraron incidentes en las carreteras y en la vía férrea. Algunos piquetes cruzaron camiones y formaron barricadas en la carretera N-I, Madrid-Irún, en Rentería y Lasarte, entre otros puntos, cortando el tráfico. Los automóviles que penetraban por los pasos fronterizos fueron desviados por Endarlaza hacia Navarra. A primera hora de la mañana, varios encapuchados conminaron al jefe de la estación de Renfe de Irún a que cortara el tráfico, indicando que existían obstáculos en las vías. Aunque se pudo comprobar que este extremo no era cierto, poco más tarde los piquetes formaron una barricada sobre las vías, a la altura de Rentería. El tráfico quedó interrumpido, primero entre Irún y San Sebastián, y, más tarde, a consecuencia de nuevas barricadas, hasta Villafranca de Ordizia.

A media tarde, una decena de trenes de largo recorrido, con destino a Vigo, Algeciras, Lisboa y Madrid, entre otros puntos, se encontraban bloqueados en Irún. Los viajeros procedentes de Madrid debieron abandonar los convoyes, en muchos casos, en estaciones anteriores a la capital guipuzcoana, y otros se vieron obligados a esperar el despeje de las vías hasta última hora de la tarde. La incidencia de la huelga fue menor en el resto de Gipuzkoa. En poblaciones como Eibar, estimaciones sindicales cifraban en menos del 50% la anormalidad laboral.

También, los trabajadores de los periódicos El Diario Vasco y Egin decidieron sumarse a la huelga y el 10 de septiembre no se publicaron estos rotativos.


Herri Batasuna propone formar comités de defensa

Miembros de Herri Batasuna, entre los que figuraban Jokin Gorostidi y Francisco Letamendía, pidieron el 9 de septiembre de 1980, en rueda de Prensa celebrada en Hernani, que todo el pueblo se disponga a utilizar las armas para defenderse de las agresiones. Asimismo, acusaron al Gobierno de "estar implicado en los actos que están realizándose actualmente", y propusieron la creación de "comités de defensa", porque "está claro que de las instituciones oficiales no sólo no recibimos defensa, sino que nos llega la represión".





Fuentes: 

http://loquesomos.org/la-modelica-transicion-sangres-de-septiembre-1976-1981/

http://jerezrecuerda.blogspot.com/2018/08/la-modelica-transicion-sangres-de.html 

http://jerezrecuerda.blogspot.com/2018/05/la-modelica-transicion-sangres-de-mayo.html

https://pbs.twimg.com/media/DmeuFV3W0AAeRh9.jpg

https://elpais.com/diario/1976/09/10/espana/211154422_850215.html

http://canarias-semanal.org/not/23571/42-anos-del-asesinato-de-bartolome-garcia-lorenzo/

https://elpais.com/diario/2006/05/26/espana/1148594420_850215.html

https://elpais.com/diario/1977/09/22/espana/243727228_850215.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1977/09/17/026.html

https://es.slideshare.net/eraser/asesinados-transicion-197677

https://elpais.com/diario/1978/09/13/espana/274485624_850215.html

http://www.addh.org.es/Tomo%20VI%20%20Batallon%20vasco%20espanol.pdf

http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1977/09/21/pagina-1/33754752/pdf.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_Alba#cite_ref-2

http://lahemerotecadelbuitre.com/wpcontent/uploads/2013/03/alba_irazusta.jpg

https://codigo288.wordpress.com/2012/12/04/jose-espana-vivas-dirigente-vecinal-de-alcala-muerto-bajo-custodia-policial-en-1980/

https://elpais.com/diario/1980/09/07/espana/337125613_850215.html


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