viernes, 7 de abril de 2017

GUERNICA: LA TRAGEDIA ATRAPADA EN VIÑETAS


La muerte de Guernica supone la segunda colaboración entre García y Preston, fruto del éxito de su primera aventura, La Guerra Civil española, que ha llegado a la sexta edición.


GUERNICA: LA TRAGEDIA ATRAPADA EN VIÑETAS.

EL 6 DE ABRIL LLEGA A LAS LIBRERÍAS LA NUEVA NOVELA GRÁFICA DEL MALAGUEÑO JOSÉ PABLO GARCÍA, SU SEGUNDA COLABORACIÓN CON EL HISTORIADOR PAUL PRESTON: 'LA MUERTE DE GUERNICA'.


El 26 de abril se cumplirán 8 décadas de uno de los episodios más oscuros y terribles de la historia española reciente: el bombardeo de Guernica. Hace unos años el insigne historiador británico Paul Preston publicó un ensayo al respecto, La muerte de Guernica, que ahora encontrará un nuevo público gracias a José Pablo García: el dibujante malagueño ha adaptado el libro de Preston al lenguaje del cómic en una novela gráfica homónima que llega a las librerías este 6 de abril.

La muerte de Guernica supone la segunda colaboración entre García y Preston, fruto del éxito de su primera aventura, La Guerra Civil española, que ha llegado a la sexta edición. "Y eso que, al igual que Paul Preston al principio, yo tenía muchas dudas de que pudiese funcionar algo así. Confieso que, hasta que no llegué a los últimos capítulos, no lo veía nada claro. Pensaba que iba a hacer un ridículo espantoso", nos dijo hace unas semanas el malagueño, que ya llamó, y mucho la atención, de muchos con su singular cómic sobre el cantante Joselito. "Es un disparate. Mis colegas se van a reír de mí... Pero visto el resultado me han felicitado y mi mujer cree que es fantástico para llegar a más lectores", declaró el hispanista en la presentación de aquel volumen. Ahora, con su segunda colaboración, no ha habido salto sin red.

Por cierto, dos días antes del lanzamiento de La muerte de Guernica, el Museo Reina Sofía inauguró una gran exposición dedicada a otro malagueño, Pablo Ruiz Picasso, y otro Guernica en la pinacoteca, donde se encuentra el cuadro desde hace 25 años.



Fuente: 


ALEMANIA ESTRENA UN DOCUMENTAL SOBRE LA MAFIA DE LOS BEBÉS ROBADOS EN EL FRANQUISMO


Inga Bremer dirige La herencia de Franco: los bebés robados en España

ALEMANIA ESTRENA UN DOCUMENTAL SOBRE LA MAFIA DE LOS BEBÉS ROBADOS EN EL FRANQUISMO.

PLASMA LA HISTORIA DE DOS AFECTADAS, SU LUCHA POR ENCONTRAR A SUS FAMILIAS Y POR UNA REPARACIÓN LEGAL, MIENTRAS LA IGLESIA Y LOS RESPONSABLES POLÍTICOS IGNORAN A LAS VÍCTIMAS.


"Es uno de los mayores escándalos de la historia moderna europea: durante la dictadura de Franco incontables bebés de los adversarios políticos fueron adoptados por la fuerza". Así de claro y directo se anuncia el documental producido por Soilfilms en cooperación con la televisión pública de Baviera (Bayerischer Rundfunk) y el canal franco-alemán ARTE.

El viernes 7 de abril se estrena en los cines alemanes, con el título "La herencia de Franco: los bebés robados en España" ("Francos Erbe - Spaniens geraubte Kinder", en alemán). "Lo que comenzó como una acción de limpieza política se convirtió en un lucrativo negocio", afirma la sinopsis de la película. 

La directora alemana Inga Bremer recoge los testimonios de dos afectadas por la mafia robabebés que actuó hasta bien entrados los 90. Bebés que las asociaciones de afectados calculan en más de 300.000, que habrían sido secuestrados, apartados de sus padres al nacer, a quienes aseguraban que había muerto para venderlos a continuación.

"Los maquinadores fueron médicos, monjas, curas, trabajadores sociales y notarios". La descripción del documental ofrece la oportunidad de apreciar cómo se ven desde fuera, desde Alemania en este caso, una serie de violaciones de los derechos humanos más básicos, que en el centro mismo de la sociedad española parecen en ocasiones no tener la importancia debida, casi comparables a otros vestigios de la dictadura sobre los que hay que pasar página sin plantearse mayores preguntas.

La película introduce un tema casi desconocido para la sociedad alemana a través de dos protagonistas que narran su calvario y con las que el espectador puede llegar a sentirse identificado con facilidad.

Clara Alfonsa tuvo una hija con 14 años. Le dijeron que estaba muerta y, 27 años después, se reencuentra con ella. Alicia, por su parte, busca a sus padres biológicos después de descubrir, tras el fallecimiento del que creía su padre, que él y su madre adoptiva habían pagado una buena suma por comprarla. El tercer protagonista es el abogado Enrique Vila Torres, que se ha especializado en filiaciones familiares después de que a los 23 años descubriese que él también era adoptado. Hasta hoy, sigue buscando a sus padres.  

"Todos los que trabajaban en el hospital sabían lo que allí pasaba", explica una antigua enfermera de una clínica que relata a cara tapada cómo se llevaban a cabo los robos. Su imagen, sentada a contraluz frente a una ventana, es la que aparece en el cartel y uno de los momentos de mayor tensión del documental.

"Fue muy complicado realizar esa entrevista", explica a eldiario.es la directora Inga Bremer, sobre esta conversación, el momento en el que la película recuerda más a un documental de investigación sobre un tema que sigue estando de máxima actualidad.

Lo que el documental no cuenta 

También, en especial para el público de Alemania, habría sido de gran interés contar los comienzos de dicha práctica, que hunde sus raíces en la eugenesia teutona, con el médico franquista Vallejo Nájera como máximo exponente de la idea del "gen rojo" que hay que extirpar.

"Podría haber utilizado mucho material de archivo, de Franco y Hitler, contando todas las implicaciones políticas, pero entonces habría hecho otra película", explica la directora. "Me he querido concentrar en destino personal de dos mujeres, en mostrar cómo una madre que ha encontrado a su hija y una hija que busca a sus padres biológicos se enfrentan a esa situación, y lo que esa búsqueda provoca en ellas".

En la película no aparece la Iglesia, que tal como denuncian las asociaciones de víctimas, se niega a abrir archivos necesarios para las investigaciones. Inga Bremer asegura que trató por todos los medios de que declarasen, pero se dio de frente contra un muro. "Noté muy rápido que es un tema que está muy reciente y que es casi tabú en la sociedad". Tampoco se apunta a responsables concretos algunos, ni siquiera se habla del famoso juicio en el que se comenzó a juzgar a la monja Sor María Valbuena, que no llegó a ser juzgada porque falleció antes. Ni se habla del auto del juez Garzón y de cómo éste fue apartado de sus funciones.

"Los alemanes no conocen a casi ningún político español, por eso hemos tratado simplemente de dejarlo abierto, y de mostrar, que de alguna forma, son las mismas personas las que siguen mandando y podrían tener relaciones con la mafia del robo de bebés", explica Bremer cuando le preguntamos por qué no habla con periodistas especializados como por ejemplo Maria José Esteso Poves, que hizo una serie de reportajes de investigación, que luego publicó en un libro  y que apuntaba directamente a varios políticos del Partido Popular con relación familiar en la trama.

La película llega ahora a los cines alemanes y podrá verse en televisión después en el canal francoalemán ARTE y a finales de año en la televisión pública alemana BR. Vale la pena pararse a verla porque muestra dos historias concretas de una forma muy delicada. Incluso para el espectador español resultaría interesante el visionado, ya que algunas de las víctimas en España han pasado de plató de televisión en plató y se les ha dado un tratamiento amarillista, pero esta obra devuelve a los afectados una parte de su dignidad robada. 



Fuentes:





sábado, 1 de abril de 2017

EL ABUSO SEXUAL DE LA MUJER COMO ARMA DE GUERRA EN LA ZONA NACIONAL


"...la mayoría de historiadores consideran que fue en la llamada zona nacional donde se dieron (los abusos sexuales) de forma más sistemática y contaron, si no con la complicidad, al menos con la tolerancia de los mandos..."

EL ABUSO SEXUAL DE LA MUJER COMO ARMA DE GUERRA EN LA ZONA NACIONAL

ARTÍCULO RECOMENDABLE PARA ENTENDER EL ALCANCE DE LA REPRESIÓN GOLPISTA DE JULIO DE 1936


No queremos dejar pasar el mes de marzo sin retomar una vez más la cuestión de la mujer en el contexto de nuestro campo de estudio, pero esta vez como víctima objetivo de los conflictos bélicos en general y, en particular, como botín de los golpistas del 36 quienes no dudaron en utilizarla como parte de una especie de "solución final" hispánica para ampliar la difusión del terror entre la población civil española contra la que se mezclaban el salvajismo sexual y el odio ancestral propios de mentes psicopáticas.

El siguiente artículo de Francesc Tur es un buen ejemplo de lo que afirmamos; una muestra  desagradable y olvidada hasta hace relativamente poco; uno de tantos tabúes del período golpista, casi olvidado muy convenientemente por la historiografía oficial y relegado a un segundo plano -por no decir tercero, cuarto o último-, con el fin de mantener una escrupulosa asepsia políticamente correcta construida para no afrontar la terrible realidad que supuso la represión golpista en el estado español.
  

EL ABUSO SEXUAL DE LA MUJER COMO ARMA DE GUERRA EN LA ZONA NACIONAL

A lo largo de la historia las mujeres han sido y siguen siendo objeto prioritario de las fuerzas militares en su ataque a objetivos civiles. Sucedió con las violaciones de coreanas por parte de las tropas de ocupación niponas, con la violación masiva de mujeres alemanas por parte de soldados del Ejército Rojo en 1945 o, mucho más recientemente, los hutu abusaron de las mujeres tutsi en Ruanda en 1998 y son todavía masivas las violaciones en la región del Kivu, al este de la República Democrática del Congo (RDC) (donde prosiguen los combates entre el gobierno de Kinhasa y los rebeldes del M23). La violencia contra las mujeres de un territorio se ha dado incluso por parte de soldados de las tropas que, supuestamente, lo liberaban, como sucedió en Normandía en 1944 con los ataques sufridos por muchas francesas por parte de soldados norteamericanos.

La Guerra Civil Española no fue una excepción a la regla. Se produjeron abusos sexuales entre los dos bandos contendientes, aunque la mayoría de historiadores consideran que fue en la llamada zona nacional donde se dieron de forma más sistemática y contaron, si no con la complicidad, al menos con la tolerancia de los mandos. Algunos autores, sin embargo, como José Luis Mena en su libro Los moros de la Guerra Civil Española (Actas, 2004) aseguran que los milicianos abusaron sexualmente de centenares de mujeres las cuales acabarían siendo brutalmente asesinadas. En la misma línea se manifiesta José Javier Esparza en El terror rojo en España (Áltera, 2005). Ahora bien, la propia Causa General de 1940 solo cuenta un único caso de violación a una monja en toda la guerra La cuestión podría ser objeto de otro estudio, pero en este, vamos a centrarnos en los abusos sexuales que padecieron las mujeres por parte de las tropas a las órdenes de los sublevados. 

Guillermo Rubio Martín afirma que en la primera fase de la guerra, desde el golpe de julio de 1936 hasta noviembre del mismo año, con la estabilización de los frentes, la violación sistemática siguió la estela del avance de las tropas rebeldes. Este historiador granadino distingue entre dos tipos de violaciones. En primer lugar, las perpetradas por el ejército africanista, veterano de élite, compuesto por la Legión Extranjera y las tropas indígenas de los Regulares. En segundo lugar, había las que llevaban a cabo falangistas y requetés. Establecer tal distinción es importante, subraya Rubio Martín, porque el carácter y el número de violaciones que realizaron los sublevados varían, según se trate del primer o del segundo tipo de tropa. Para el primero, los crímenes sexuales contra la población femenina se cometen en primera línea, junto a los fusilamientos sobre el terreno y el saqueo de las propiedades. Las mujeres son violadas dentro del frenesí de destrucción y, normalmente, asesinadas con posterioridad. Son habituales las violaciones en grupo y las de menores. Tales hechos son característicos de la guerra colonial que el ejército de África importó a España desde Marruecos. Es imposible, sin embargo, hacer un recuento del número de mujeres violadas de esta forma pues solían ser asesinadas después de los abusos y no se hacían comprobaciones de tipo forense.

Los soldados falangistas, al contrario, actuaban como tropa de retaguardia. Llegaban una vez que los combates habían finalizado o a lugares donde ni siquiera se habían producido. De entrada, llevaban a cabo una gran variedad de acciones humillantes contra las republicanas como raparlas, obligarlas a beber aceite de ricino y propinarles brutales palizas. Luego, mandaban a estas mujeres, esposas de fusilados o huidos, a féminas que hubieran votado a la izquierda o sospechosas de cosas como “mostrar simpatía pública por Roosevelt” a trabajar en los cuarteles y campamentos de las tropas. Allí las obligaban a limpiar, cocinar, eran violadas y, en muchos casos, asesinadas. En otras localidades, como ocurrió en algunos pueblos andaluces, las recientes viudas eran llevadas en un camión a un paraje en donde eran violadas, fusiladas y enterradas. Después y como colofón de tan macabro modus operandi, sus asesinos desfilaban con su ropa interior en los fusiles.

Según afirman Belén Solé y Beatriz Díaz en Era más la miseria que el miedo (Asociación Elkasko de Investigaciones Históricas, 2014) había una forma de represión dirigida a las mujeres que buscaba la destrucción psicológica de la persona:

"Consistía en rapar el pelo y obligar a tomar aceite de ricino para provocar la defecación espontánea de la mujer castigada. Esto se realizó de forma sistemática por todas las localidades que el ejército franquista iba ocupando a lo largo de la guerra. Tras aplicar este castigo vejatorio a una o varias personas, se les obligaba a pasear por las calles de su pueblo o barrio. Al tratarse de un castigo sencillo y hacerse en público, tomaba un valor ejemplarizante para la comunidad transmitiendo el mensaje de que a todas las personas que no aceptaran la norma imperante les podía tocar".

Que no se trataba de hechos puntuales o aislados, lo evidencian las alocuciones radiofónicas del jefe de la sublevación militar en Sevilla, Gonzalo Queipo de Llano, el cual nada más controlada la situación en la capital hispalense, empezó a utilizar los micrófonos de Radio Sevilla donde cada noche daba una de sus “charlas” propagandísticas. Sus discursos exaltados solían ser reproducidos por el ABC sevillano, La Unión, El Correo de Andalucía y, más adelante, por gran parte de la prensa de la España franquista. Su objetivo era amedrentar y ridiculizar al enemigo y enaltecer a las fuerzas propias. Queipo hablaba de los asesinatos cometidos por sus hombres durante el día, de los que cometerían al día siguiente al entrar en tal pueblo o ciudad, de lo que habían hecho con las mujeres e hijas de los republicanos así como de lo que iban a hacer con las mujeres e hijas de los rojos de las localidades liberadas y no se privaba de llamar a La Pasionaria prostituta de burdel. En sus diatribas se refería a los republicanos como “la canalla marxista” y, en algunas de ellas, ponía en tela de juicio su valentía y virilidad.

 "Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen (…) Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil. Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar que si lo hiciereis así quedareis exentos de toda responsabilidad". 

Las brutalidades cometidas contra las mujeres en aquellos días en la provincia de Sevilla y en las zonas andaluzas controladas por los sublevados han sido recogidas por historiadores como Pura Sánchez en Individuas de dudosa moral (Crítica, 2009) o José María García Márquez en Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936-1939) (Aconcagua Libros, 2012). 

García Márquez narra, una terrible escena que tuvo lugar en la localidad de Brenes y que el historiador localizó en los archivos militares de Sevilla:  

"A La Trunfa le dieron una paliza y, sin dejar de maltratarla, la introdujeron en un cuarto del cortijo, donde la intimidaron tendiéndola en el suelo, obligándola a remangarse y exhibir sus partes genitales; hecho esto, el sargento, esgrimiendo unas tijeras, las ofreció al falangista Joaquín Barragán Díaz para que pelara con ellas el vello de las partes genitales de la detenida, a lo que este se negó; entonces, el sargento, malhumorado, ordenó lo antes dicho al guardia civil Cristóbal del Río, del puesto de El Real de la Jara. Este obedeció y, efectuándolo con repugnancia, no pudo terminar y entregó la tijera al jefe de Falange de Brenes, que terminó la operación. Y entre este y el sargento terminaron pelándole la cabeza".

Fernando Romero, miembro del grupo de trabajo “Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía “, de la CGT, explicó en el 2010 en Público el alcance de la represión en pueblos como El Gastor (Cádiz) donde al menos cuarenta mujeres fueron vejadas. Entre ellas, María Torreño, la esposa de un concejal socialista y su hija Fraternidad Hidalgo. A Fraternidad, de veintiún años , la maltrataron con tanta saña que perdió el hijo que esperaba, la dejaron ciega y murió al poco tiempo como consecuencia de las torturas. 

A Frasquita Avilés, una mujer que rechazó a un falangista que se había enamorado de ella, la violaron en el cementerio después de muerta. El 27 de agosto, cinco jóvenes, casi niñas, de entre 16 y 22 años de Fuentes de Andalucía fueron violadas, asesinadas y arrojadas a un pozo en El Aguacho. Son las llamadas “niñas de El Aguacho”. 

Así narraba su detención y torturas el periodista Juan Miquel Barquero en el 2103 en eldiario.es:

"El crimen se cometió el 27 de agosto de 1936. Varias personas del bando franquista secuestraron a María león Becerril. La mayor del grupo, con 22 años, junto a María Jesús Caro González, Joaquina Lora Muñoz y Josefa García Lora, todas con 18 años. También a la hermana de esta última, Coral García Lora, de solo 16 años. Las montaron en un camión y se dirigieron al pueblo vecino de La Campana, aunque detuvieron su camino en la finca conocida como El Aguacho. Allí las obligaron a bajar, hacerles de comer, cantar y bailar mientras sus captores las insultaban y amanazaban, bebían y se emborrachaban… Hasta que, al atradecer, estos se pasearon de nuevo por las calles fontaniegas, ahítos de venganza y sin las jóvenes, aunque sí con su ropa interior, que enarbolaban como banderas ensartadas en las puntas de sus fusiles y escopetas".

Paul Preston en el prólogo de su libro El Holocausto Español (Debate, 2011) pone de relieve el alcance y, a la vez, la subestimación de los abusos contra las mujeres. El hispanista británico refiere múltiples ejemplos de los mismos en su relato del avance desde Andalucía hasta Extremadura de los soldados de África llegados a la Península en agosto del 1936: 

"Una parte importante de la campaña represora de los rebeldes aunque subestimada -la persecución sistemática de las mujeres-, no queda reflejada en los análisis estadísticos. El asesinato, la tortura y la violación eran castigos generalizados para las mujeres de izquierdas (no todas pero sí muchas), que habían emprendido la liberación de género durante el periodo republicano. Las que sobrevivieron a la cárcel padecieron de por vida graves secuelas físicas y mentales. Otras miles de mujeres fueron sometidas a violaciones y otras formas de abuso sexual, a la humillación de que les raparan la cabeza o de hacerse sus necesidades en público tras la ingesta forzosa de aceite de ricino".

Preston habla de violaciones o de “humillaciones” de mujeres al ocupar los militares de la llamada “Columna de la Muerte” las localidades pacenses de Zafra, Almendralejo, Mérida, El Casar de Escalona, Puebla de la Calzada y la misma ciudad de Badajoz, entre otras. En la capital provincial, además, los Regulares y la Legión mutilaban a los heridos y las castraciones de cadáveres estaban a la orden del día. La periodista Sol López-Barrajón en un artículo publicado en Memoria Pública en 2016 se refiere a ello es estos términos: 

"Algunos oficiales alemanes, al servicio del general Franco, se dieron el gusto de fotografiar cadáveres castrados por los moros y fue tal la sacudida de espanto que produjeron los cadáveres castrados, que el general Franco se vio en la obligación de mandar a Yagüe que cesaran las castraciones y los ritos sexuales con el enemigo muerto. Pero siguieron haciéndolo".

Preston afirma que el uso del terror no fue espontáneo sino que respondía a un cálculo minucioso de sus efectos colaterales. Los Regulares y la Legión mutilaban a los heridos, les cortaban las orejas, la nariz, los órganos sexuales y hasta los decapitaban. Tales prácticas, en combinación con la matanza de prisioneros y la violación sistemática de las mujeres, fueron permitidas en España por los oficiales sublevados como antes lo habían sido en Marruecos por Franco y otros mandos militares.

El escritor fascista francés Robert Brasillach se refirió, asimismo, a montones de cadáveres con ”los órganos sexuales cercenados y una cruz trazada a cuchillo en el pecho.

Tras la partida de Yagüe, la represión en Badajoz quedó en manos del nuevo gobernador civil, el coronel Eduardo Cañizares y el teniente coronel Manuel Pereita Vela enviado por Queipo de Llano como comandante de la Guardia Civil y delegado de Orden Público el cual, según Paul Preston, sería el responsable de 2.580 muertes hasta la fecha de su relevo el 11 de noviembre. Arcadio Carrasco Fernández-Blasco, jefe provincial de la Falange fue otro de los artífices de la represión.

Llegaron a la ciudad prisioneros de otras zonas de Extremadura y entre ellos había mujeres que trabajaban como costureras en casas de los ricos y que en la primavera de 1936 habían intentado agruparse en un sindicato. Los abusos sexuales fueron el castigo que recibieron estas jóvenes como escarmiento. 

Al entrar en tierras toledanas, concretamente entre Navalmoral de la Mata y Talavera de la Reina, fueron capturadas un grupo de mujeres republicanas. Preston señala que las sospechas generalizadas de que los rebeldes las entregaban a bandas de mercenarios marroquíes para que las violaran en grupo se vieron alimentadas por la charla de Queipo de Llano del 29 de agosto. En ella, el cabecilla del golpe en Sevilla así lo dio a entender:

"Han caído en nuestro poder grandes cantidades de municiones de Artillería e Infantería, diez camiones y otro mucho material; además de numerosos prisioneros y prisioneras. ¡Qué contentos van a ponerse los Regulares y qué envidiosa la Pasionaria!".

Aquellos mismos días, concretamente el 4 de septiembre, la expedición republicana que había intentado conquistar Mallorca a las órdenes del capitán Bayo se retira precipitadamente de la isla y deja en tierra a cinco enfermeras (...) que se habían embarcado en Barcelona junto con los milicianos. Poco después fueron detenidas e interrogadas por las tropas franquistas que ordenaron, además, que todas fueran examinadas “para controlar su virginidad”. Tras ello fueron brutal y repetidamente violadas por un grupo de falangistas en Manacor y se cree que al día siguiente las asesinaron en el cementerio de Son Coletes de dicha localidad mallorquina. 

En el mes de marzo de este año, precisamente, se ha publicado un libro del historiador Antoni Tugores Moriren dues vegades (Lleonard Muntaner Editor, 2017) que “rescata” del olvido la historia de estas enfermeras y rehabilita su imagen ya que los sublevados propalaron el bulo de que eran prostitutas.

En el resto de territorios donde había triunfado el golpe del 18 de julio, afirma Paul Preston, se repetía, con mayor o menor intensidad, el mismo escenario. En Zamora, por ejemplo, las palizas, las tortura, la mutilación y las violaciones de las prisioneras estaban a la orden del día. En Salamanca, Unamuno denunciaba las torturas y las vejaciones públicas de las mujeres las cuales eran obligadas a ir por la calle con el pelo cortado, humillación que también tuvo lugar en Ávila. En Galicia fue común someter a las republicanas a violaciones y palizas, a raparles la cabeza, a obligarlas a beber aceite de ricino y a separarlas de sus hijos. 

En el otoño de 1936, las tropas que, desde Andalucía, habían ocupado la mayor parte de Extremadura y de la provincia de Toledo, en su avance hacia Madrid, pasaron por la localidad de Navalcarnero. Allí se las encontró el periodista norteamericano John Whitaker que en unas declaraciones a la revista Foreign Affairs en octubre de 1942 puso en evidencia la connivencia de los mandos militares con los abusos sexuales que llevaban a cabo sus tropas.

 "Nunca me negaron que hubiesen prometido mujeres blancas a los moros cuando entrasen en Madrid. Sentado con los oficiales en un vivac del campamento les oí discutir la connivencia de tal promesa; sólo algunos sostenían que una mujer seguía siendo española a pesar de sus ideas “rojas”. Esta práctica no fue negada tampoco por El Mizzian, el único oficial marroquí del ejército español. Me encontraba con este militar en el cruce de carreteras de Navalcarnero cuando dos muchachas españolas, que parecían no haber cumplido aún los veinte años, fueron conducidas ante él. Una de ellas había trabajado en una fábrica de tejidos de Barcelona y se le encontró un carné sindical en su chaqueta; la otra, de Valencia, afirmó no tener convicciones políticas. Después de interrogarlas para conseguir alguna información de tipo militar, El Mizzian las llevó a un pequeño edificio que había sido la escuela del pueblo, en el cual descansaban unos cuarenta moros. Cuando llegaron a la puerta, se escuchó un ululante grito salido de las gargantas de los soldados. Asistí a la escena horrorizado e inútilmente indignado. El Mizzian sonrió afectadamente cuando protesté por lo sucedido diciendo: “Oh, no vivirán más de cuatro horas".

El 27 de mayo del año pasado se inauguró en Beni Ensar, un suburbio de Nador, en Marruecos, un museo dedicado a El Mizzian (...) en la casa que le regaló Franco en la misma localidad en donde nació, acto al que acudieron algunas autoridades españolas.

Los abusos sexuales y las humillaciones en contra de las mujeres no se limitaron a los primeros meses de la guerra. Ya en el verano de 1937, el mismo tipo de vejaciones se produjo en Vizcaya al ser ocupada por las tropas nacionales. Belén Solé y Beatriz Díaz en Era más la miseria que el miedo (Asociación Elkasko de Investigación Histórica, 2014) recogen los testimonios de mujeres de Barakaldo, Sestao y Portugalete.

"(…) yo tenía una tía que vivía en la calle Chávarri, y bueno…Vecinas suyas las raparon que para qué…Y en Barakaldo, eso me lo contaba mi madre, en Barakaldo también. Que las (sic) rapaban el pelo, a unas las llevaban por ahí, a otras no las llevaban… Es que ocultaba todo lo que se podía, pero de rapar el pelo…¡Bueno!.. A las mujeres, es que además obsesión con las mujeres". Clara Zabalo (Sestao, 1940).

Solé y Díaz subrayan el fuerte componente simbólico del rapado de pelo ya que, en el contexto de los valores de la época, se ponía en tela de juicio la condición femenina de las víctimas.

Esos castigos públicos iban acompañados a veces de palizas y, en ocasiones, las mujeres eran expuestas semidesnudas, lo cual agravaba el daño psicológico en las personas y las familias hacia las que se dirigían. 

Las autoras se refieren, asimismo, a la existencia de relatos sobre mujeres que, siendo presas del ejército golpista, se negaron a aceptar relaciones sexuales con miembros de fuerzas militares, aún bajo la amenaza de fusilamiento. Circularon de boca en boca y se convirtieron en símbolo y ejemplo de resistencia a la represión. 

"Y luego mi madre nos contaba que había chicas muy guapas, también jóvenes, que como no querían ir con los guardias, las fusilaban. Por la noche, porque no querían ir con ellos, preferían morir antes que ir con ellos". Encarnación Santamaría (Sestao, 1932).

Durante la ofensiva en el frente catalán iniciada a finales de 1938 las mujeres republicanas, como en el resto de territorios que habían caído en manos de las tropas rebeldes, fueron objeto de brutales vejaciones. Preston destaca, al respecto, lo acontecido en la localidad leridana de Unarre. Allí, una chica de 17 años fue obligada a presenciar la ejecución de su madre y, posteriormente, fue violada en grupo antes de matarla también a ella.

No se trataba de un hecho puntual. El día de Nochebuena de 1938, al ocupar Maials, en el extremo sur de Lérida, al menos cuatro mujeres fueron violadas. Una de ellas tuvo que soportarlo delante de su marido y su hijo de siete años, obligados, a punta de pistola, a presenciar el acto. En Callús (Barcelona), un hombre que vivía con su esposa, su hija y la prima de esta, fue ejecutado por unos Regulares, que violaron a las tres mujeres y luego las mataron a punta de bayoneta.

A modo de conclusión, se puede decir que la represión ejercida sobre las mujeres- como afirma la historiadora andaluza Pura Sánchez Sánchez- es una categoría relevante, diferenciada de la ejercida sobre los hombres y que no debe entenderse, por tanto, como una variante de la represión masculina sino como un fenómeno que tiene sus rasgos propios.

A las mujeres se las reprimió, básicamente, por haber transgredido el modelo tradicional femenino que el nacionalcatolicismo quería perpetuar acabando con los avances obtenidos durante la Segunda República. Su humillación pública, con castigos que no se aplicaban a los hombres, responde a los patrones de una sociedad patriarcal de cuya moral se erigían en defensores los sublevados...
   


Fuentes: 

https://serhistorico.net/2017/03/29/el-abuso-sexual-de-la-mujer-como-arma-de-guerra-en-la-zona-nacional/

https://castelaonarede.wordpress.com/ 

http://jerezrecuerda.blogspot.com.es/2011/07/se-cumplen-en-estos-dias-el-75.html 

http://jerezrecuerda.blogspot.com.es/2017/03/el-abuso-sexual-de-la-mujer-como-arma.html



jueves, 30 de marzo de 2017

SE CONSOLIDA LA CAMPAÑA ESTATAL POR LA APERTURA DE LAS FOSAS CON EL ENVÍO DE UNA CARTA DIRIGIDA A DIFERENTES AUTORIDADES E INSTITUCIONES DEL ESTADO ESPAÑOL.


La carta está apoyada por 35 entidades nacionales e internacionales, entre las que se encuentra la Asociación para la Recuperación de Justicia y la Memoria Histórica "Jerez Recuerda"


SE CONSOLIDA LA CAMPAÑA ESTATAL POR LA APERTURA DE LAS FOSAS CON EL ENVÍO DE UNA CARTA DIRIGIDA A DIFERENTES  AUTORIDADES E INSTITUCIONES DEL ESTADO ESPAÑOL.

 

LA CARTA ESTÁ APOYADA POR 35 ENTIDADES NACIONALES E INTERNACIONALES PERTENECIENTES AL ÁMBITO DE LA MEMORIA HISTÓRICA.



El pasado martes, 21 de febrero, ya informamos de la campaña estatal de apertura de fosas para implicar a todas las entidades interesadas en el envío de un modelo de carta colectiva (para más información, hacer clic aquí) que iría dirigida al Jefe del Estado español, a la Presidenta del Congreso, al Presidente del Senado, a los grupos políticos parlamentarios (PP, PSOE, PODEMOS, Ciudadanos, ERC, PNV y Grupo Mixto), a los Presidentes de las CC.AA. y a las Alcaldías (estas últimas a través de la Federación Española de Municipios y Provincias -FEMP-).  Para cimentar este proyecto, se difundió ampliamente la noticia para dar tiempo suficiente a las entidades de "recuperación de la memoria histórica" relacionadas con la defensa de los derechos humanos de las víctimas del golpismo de julio de 1936 para sumarse a ella y/o consolidar su compromiso con ella.

Entre otras cosas, en la carta que ya se ha enviado se solicitaba que "se arbitren las medidas necesarias"entreguen los restos a los familiares (...) y en cualquier caso recibir una sepultura digna" por parte de los poderes públicos correspondientes para abrir todas las fosas", "identificar a los (...) miles de desaparecidos" y se "entreguen los restos a los familiares (...) y en cualquier caso recibir una sepultura digna".

Por otro lado, también se recordaba en la misiva que las "Naciones Unidas han instado reiteradamente al Gobierno a abrir las fosas (...) sin que hasta ahora se haya realizado, dejando la iniciativa en manos de los familiares" y que "España es, después de Camboya, el país con más fosa sin abrir"; por lo que dignificar a las víctimas es "un acto de Justicia, de Reparación y Reconciliación inaplazable" (para  más información, hacer clic aquí)...


ASOCIACIONES QUE REIVINDICAN LA APERTURA DE FOSAS (por orden alfabético) – marzo 2017

1. AAGEF – AMICALE DES ANCIENS GUERRILLEROS ESPAGNOLS EN FRANCE – FORCES FRANÇAISES DE L’INTERIEUR – Toulouse (Francia)

2. ADAR – ASOCIACION DE AVIADORES DE LA REPUBLICA – Barcelona

3. AMICAL RAVENSBRUCK - Barcelona

4. ARHMER – ASSOCIACIO PER LA RECUPERACIO DE LA MEMORIA HISTORICA EXILI REPUBLICA – Barcelona

5. ASOCIACION ATEOS Y REPUBLICANOS – Cornellà de Llobregat (Bcn)

6. ASOCIACION BANCO DE ADN DE FAMILIARES DE DESAPARECIDOS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA – Barcelona

7. ASOCIACION BASKALE – Bilbao

8. ASOCIACION CULTURAL LO QUE SOMOS – Madrid

9. ASOCIACION DE AMISTAD 1 DE MAYO – Madrid

10. ASOCIACION HIJOS Y NIETOS DEL EXILIO REPUBLICANO – Barcelona

11. ASOCIACION LA GAVILLA VERDE – Santa Cruz de Moya (Cuenca)

12. ASOCIACION MEMORIAL EN EL CEMENTERIO DE CACERES – Cáceres

13. ASOCIACION PARA LA RECUPERACION DE LA JUSTICIA Y LA MEMORIA HISTORICA “JEREZ RECUERDA” – Jerez de la Frontera (Cádiz)

14. ASSOCIACIO CORTUM - Barcelona

15. ASSOCIACIO LO RIU – La Fatarella (Tarragona)

16. ASSOCIACIO PRO-MEMORIA ALS IMMOLATS PER LA LLIBERTAT A CATALUNYA – Barcelona

17. COL.LECTIU REPUBLICA DEL BAIX LLOBREGAT – Cornellà de Llobregat (Bcn)

18. COMISSIO DE LA DIGNITAT – Barcelona

19. FEDERACIO D’ATENEUS DE CATALUNYA – Barcelona

20. FIL ROIG – ASSOCIACIO PER LA RECUPERACIO DE LA MEMORIA HISTORICA A CATALUNYA - Barcelona

21. FORO REPUBLICANO MANUEL BENITEZ RUFO – Dos Hermanas (Sevilla)

22. FRONT CIVIC DE CATALUNYA – Barcelona

23. HOMENATGE/HOMENAJE/HOMAGE – Barcelona

24. MEMORIA ANTIFRANQUISTA DEL BAIX LLOBREGAT – Cornellà de Llobregat (Bcn)

25. MEMORIA DE MALLORCA – Palma de Mallorca

26. MEMORIA HISTORICA DE CASTELLO – Castelló

27. MEMORIA HISTORICA DE VALLADOLID – Valladolid

28. MESA DE CATALUNYA D’ENTITATS MEMORIALISTES - Barcelona

29. NO PASARAN – Frontignan (Francia)

30. SIDBRINT – MEMORIA HISTORICA BRIGADES INTERNACIONALS – Barcelona

31. SOCIALISME 21 – Barcelona

32. STICHTING SPANGE 1936-1939 – Amsterdam (Holanda)

33. TRIANGLE BLAU – Figueres (Girona)

34. UGT CATALUNYA – Barcelona

35. XARXA SOCIALISTA UNIFICADA DE CATALUNYA - Barcelona 




Fuentes: 

http://jerezrecuerda.blogspot.com.es/2017/03/se-consolida-la-campana-estatal-por-la.html

http://jerezrecuerda.blogspot.com.es/2017/02/campana-de-apertura-de-fosas-en-el.html




jueves, 23 de marzo de 2017

MARZO HISTÓRICO EN JEREZ PARA MUJERES LIBRES Y PARA EMANCIPACIÓN FEMENINA




MARZO HISTÓRICO EN JEREZ PARA MUJERES LIBRES Y PARA EMANCIPACIÓN FEMENINA.
 
LA BIBLIOTECA SEBASTIÁN OLIVA ACOGIÓ UNA MESA REDONDA DONDE SE RECONOCIÓ LA IMPORTANCIA HISTÓRICA DE MARÍA LUISA COBO POR SU VALIOSA APORTACIÓN EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LA MUJER.

La última ocasión que tuvo lugar la organización de algo parecido en Jerez de la Frontera fue el 12 de marzo de 2010, en la Sala de Exposiciones de la Delegación de Juventud del Ayuntamiento de Jerez, que acogió una Mesa Redonda titulada “La Mujeres Libres en Jerez. María Luisa Cobo Peña. Memoria Jerezana del Sindicato Emancipación Femenina en la II República". Una actividad organizada por la Asociación para la Recuperación de la Justicia y la Memoria Histórica "Jerez Recuerda", en colaboración con el Ayuntamiento de Jerez, y con la participación de los mismos ponentes que este año, salvo el historiador Jesús María Montero Barrado quien, por razones que desconocemos, no participaba en esta ocasión aunque su libro sí estuviera presente en todo momento en la mesa redonda de este 10 de marzo de 2017.

No obstante, nos gustaría hacer una especial mención a aquella participación del autor de "Anarcofeminismo en España. La revista Mujeres Libres antes de la Guerra Civil" (Madrid, FAL, 2003) porque su contribución ha sido fundamental para entender la importancia de Mujeres Libres. Fue en marzo de 2010 cuando Montero Barrado nos recordó la existencia de la relación directa entre María Luisa Cobos Peña y la revista Mujeres Libres, y también entre esta anarquista y la organización específica que se creó posteriormente con el mismo nombre de la revista que surge en torno a Lucía Sánchez Saornil, mujer periodista de la C.N.T. y poetisa vanguardista.
 
Según el historiador, Sánchez Saornil planteó en su momento que la lucha de la mujer tenía que ser autónoma y buscó el apoyo de otras mujeres relevantes del movimiento libertario, como Mercedes Comaposada o Amparo Poch y Gascón, para poner en práctica unas ideas que empezaron a prefigurarse en una Sánchez Saornil influida opuestamente por la teoría de la “diferenciación de los sexos” que introdujo el doctor Gregorio Marañón en España desde Francia, según la cual la mujer tenía que dedicarse a las tareas propias del hogar. De este modo, Sánchez Saornil sostuvo que la mujer era diferente, no porque fuera así realmente sino porque la visión que tiene el varón de los valores de la mujer son construcciones históricas y culturales falsas. Ideas que pudieron difundirse, primero, con la creación de la revista de la que era corresponsal María Luisa Cobos Peña; luego con la organización específica del mismo nombre en que también María Luisa Cobos fue una importante activista hasta que el golpe de estado y la guerra desbarataron este proyecto que sucumbió en “ese largo invierno”. 
 
Aquella memorable participación de Montero Barrado finalizaba rescatando unas palabras que María Luisa Cobos había escrito en una de sus numerosas y extensas cartas. Dichas palabras, dirigidas a Sánchez Saornil, las escribió el 28 de abril de 1936: “Muy en breve la mujer ocupará el lugar que por derecho le pertenece, por esto creo más en la eficacia de la revista..." .

Recientemente, el pasado 09 de marzo de este año, Jesús María Montero Barrado, apuntaba en su blog "Entre el mar y la meseta" las siguientes palabras sobre María Luisa Cobos y, también, su interesante visión acerca del por qué mantiene que el apellido de esta figura histórica es realmente Cobos, en plural, y no Cobo, en singular: 

"En fin, Mª Luisa Cobos, una mujer de origen humilde, luchadora, entusiasta y, como el resto de sus compañeras de 'Mujeres Libres', adelantada a su tiempo. Fue colaboradora en varios medios libertarios de los años republicanos. También, de la revista 'Mujeres Libres' que impulsaron en la primavera de 1936 Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch, siendo su 'corresponsala' en Jerez. Paralelamente impulsó en la primavera de ese mismo año la creación del Sindicato Emancipación Femenina, asociado a la CNT, que actuó en su ciudad natal. Luego, en plena guerra, fue yendo de un lugar para otro, sobreviviendo y organizando 'Mujeres Libres'. En 1939 se vio obligada a exiliarse en Francia, donde fue recluida en campos de concentración. A su regreso fue detenida, procesada y encarcelada. Finalmente, acabó instalándose en Madrid..."  

"Ella misma firmaba sus carta  con el apellido Cobos, en plural..."

Y para acabar, una aclaración: siempre me he referido a esta mujer con el apellido Cobos, en plural. Es frecuente que se escriba como Cobo, en singular. Así aparece en el cartel y así se refiere a ella José Luis Gutiérrez Molina, autor de un interesante sobre las vicisitudes de nuestra protagonista ("Anarquismo,represión y memoria histórica: el caso de María Luis Cobo Peña,Jerez de la Frontera 1944"). Mi postura no es baladí ni caprichosa, sino que obedece a cómo firmaba ella misma sus cartas. Helo aquí en un ejemplo...".

La Mesa redonda del pasado viernes 10 de marzo de este año tenía una novedad bastante interesante con respecto a la del 2010. Según los organizadores del acto que se desarrolló en la Biblioteca Sebastián Oliva, vinculada al sindicato CNT de Jerez, consideraron dicho evento como un hecho "histórico", y que por ese motivo iba a servir como material para la realización de un documental sobre el tema. De hecho, tanto el público como los miembros de nuestra Asociación "Jerez Recuerda" que asistimos, constatamos un inusual despliegue de cámaras que portaban, en este caso, un grupo de alumnos de los Ciclos Formativos de Imagen y Sonido del Instituto de Educación Secundaria (IES) La Granja, quienes estarían grabando durante todo momento y desde varias perspectivas diferentes.

El primero en intervenir fue Francisco Reinoso Cobo, sobrino de María Luisa Cobos Peña y cofundador de CC.OO. de Jerez y Cádiz, en su Sector de Banca, además de haber sido Defensor de la Ciudadanía en Jerez y activista de distintos movimientos en la ciudad. El sobrino de María Luisa Cobos no perdió oportunidad para apelar a la unidad sindical como vía para solucionar los problemas que padece la clase trabajadora actualmente y supo entroncar armoniosamente el origen histórico del 08 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, con las diferentes etapas históricas del movimiento obrero internacional, como el Primero de Mayo. 
 
Cuando hablaba de su tía, las emociones afloraban con sus palabras, transmitiendo a un público entregado todo un cúmulo de información valiosa. Ejemplo de ello era la insistencia por parte del sobrino en desmentir los bulos creados alrededor de la activista como consecuencia de malas interpretaciones o de la mala fe. Era conocido, por ejemplo, el sobrenombre de la militante anarquista como "María Luisa, la Comunista", aunque como se sabe -y como subraya su sobrino- el activismo que llevaba a cabo su tía siempre lo hacía desde una visión anarquista, además de recordarnos que en aquella época (años treinta de la Segunda República prebélica) los comunistas componían un número reducidísimo. Hasta tal punto defendía su ideología anarquista que la propia María Luisa Cobos tuvo que reafirmarse varias veces como anarquista cuando, durante los interrogatorios policiales -o cuando se la llegó a juzgar-, se la acusaba de comunista.

Por otra parte, el sobrino admitió que el nombre real de María Luisa era Ignacia, pero se lo cambió porque no le gustaba, y esto le supuso también salvarse de ser detenida en cierta ocasión que era reclamada por las autoridades. También tuvo que ilustrar a la audiencia, mediante la lectura de varios recortes del períodico de la época El Guadalete donde se ponía de relieve la importancia de su tía en las acciones antidesahucio de Jerez.

Debido a su activismo, y a las antipatías que levantaba entre el sector más reaccionario de Jerez, se adoptó por parte de individuos e individuas pertenencientes a aquél sector una nueva modalidad de insulto con la expresión peyorativa "hijo de la Ignacia", en un curioso paralelismo con la más conocida "hijo de la Pasionaria" asociada en otros lugares con la comunista vasca Dolores Ibarruri. 
 
Francisco Reinoso llegó a definir a sus tíos como "autodidactas" que "tenían una formación, para mi gusto, interesantísima". Logró recrear también su infancia, evocando los veranos en los que su madre le envíaba, en el "Rápido" o en el "Correo", a casa de su tía Luisa y de su tío Juan Pedro, en Madrid, lugar donde vivían su destierro impuesto por las autoridades golpistas. Durante las estancias estivales en Madrid, sus tíos le apuntaron a clases particulares que impartía un maestro represaliado y depurado por los golpistas, al que se le había prohibido ejercer su profesión. Sus tíos se preocupaban por inculcarle una formación cultural y un gran amor por los libros, el arte y el cine. Su tío Juan Pedro, por ejemplo, le hacía copiar todos los días una página del Quijote, y su tía Luisa le alquilaba novelas de aventura (entonces se alquilaban los libros) como "El último Mohicano", de J.F. Cooper, "20.000 Leguas de Viaje Submarino", de Julio Verne, o bien, las obras de Walter Scott, al tiempo que le planificaba todas las mañanas una ruta diferente a dónde acudir para formarse o ejercitarse: el Museo del Prado, el Parque de El Retiro, etc...

Pero el Madrid de los años cincuenta no sólo significaba buenos recuerdos en la memoria del sobrino de María Luisa Cobos. Más allá de los paseos dominicales a la orilla del Manzanares con sus tíos, y con amigos de éstos "de la misma tendencia", también recuerda movimientos extraños alrededor suyo, como extraños cambios de domicilio nocturnos y de madrugada que hacían cuando había alguna redada policial. Nos comenta, por ejemplo, que cuando en diciembre de 1959 el Presidente estadounidense, Dwight D. Eisenhower, visitó Madrid, la Policía franquista realizó una gran redada en la capital para encarcelar a toda persona fichada con ciertos antecedentes, como era el caso de sus tíos. De ahí que se vieran obligados durante esos momentos a cambiar provisional y preventivamente varas veces de domicilio en un sólo día, tanto por la noche como por la madrugada. 
 
En cuanto a la etapa jerezana prebélica de María Luisa Cobos, su sobrino indicó que la idea de su tía era organizar a las mujeres, primero, alrededor de un sindicato mixto que fracasó por culpa del desembarco de hombres "donjuanistas"; luego, en un sindicato exclusivos para mujeres que aglutinara a sectores laborales mayoritariamente femeninos, como era el caso del empleo del hogar, la costura, el textil.... Esta segunda opción fue la que efectivamente se implementó, debido a un problema interno de machismo en la CNT, de la misma manera que lo había en el seno del Partido Comunista cuando empezó y también dentro de la UGT. Parecía que la revolución era una cosa exclusivamente por y para hombres, dejando a las mujeres en un papel absolutamente secundario, y en una situación donde, en ese aspecto, las contradicciones entre teoría y praxis era un hecho notorio. 
 
Contó el sobrino que sus tíos se casaron por lo civil durante la República, pero cuando volvieron del exilio francés, el franquismo no reconoció su matrimonio y tuvieron que volver a casarse, pero esta vez por la Iglesia, porque era la única opción que tenían de seguir viviendo juntos. 
 
Si había una imagen gráfica para definir quién era su tía, y demostrar el valor enorme que tenía, esa fue una anécdota contada a él por personas de confianza. Como seña de identidad reivindicativa, María Luisa Cobos, se había despojado de sus medias negras con las que la sociedad tradicional jerezana sometía a las mujeres, invitando así a que otras mujeres hicieran lo mismo. En una ocasión que pasaba por la Calle Larga, a la altura del Casino Jerezano, desde donde alguien con cierto apellido conocido la espetó con una mezcla de desprecio y de insulto, tuvo que volverse y darle tal bofetón  a dicho individuo que aquel episodio llegó a contarse como proeza memorable en algunos círculos sindicales y sociales.
 
- No pasaba a la burguesía y a la derecha ni una, porque bastante tenía ella con aguantar todas las cosas que había aguantado como mujer... -sentenció el sobrino.

Antes de finalizar, Francisco Reinoso recurrió una vez más a la obra de Montero Barrado para leer en público una parte de una carta escrita por su tía, dirigida a la directora de la revista Mujeres Libres: 

- La revista aquí no se pierde, pues mi hermana Anita es una mujercita y las venderá...  

Visiblemente emocionado, el sobrino de María Luisa Cobos dijo que "esa Anita es mi madre..." -un fuerte aplauso sonó en la sala- "... Es mi  madre. Ella, con dieciséis o deicisiete años se iba a encargar de repartir la revista...".   

Tras la intervención de Francisco Reinoso, tomó la palabra la actual Presidenta de la Asociación "Jerez Recuerda", María José Ruiz Piñero quien, como investigadora, fue la pionera en rescatar la figura de María Luisa Cobos y el movimiento del Sindicato de Emancipación Femenina. Por otro lado,  nos comentó que empezó también con sus actividades de recuperación de la memoria histórica desde la Plataforma Homenaje a las Mujeres de la II República, y que hace 23 años que inició su labor de reconstrucción de biografías de mujeres de la Segunda República, siendo la de María Luisa Cobos Peña la primera en rescatar y explicando que le causó gran impacto cuando la descubrió. 

Pero lo que más le sorprendió fue el silencio tan asombroso que la rodeaba a pesar de su labor social. Reflexionó sobre el hecho de la invisibilidad de las mujeres y afirmó que el acto de convertir socialmente invisible a un sector de la población, a una persona, a un sindicato, o a un grupo -aunque sea de memoria histórica- es intentar borrarlo de la historia y de la vida misma; es degradarlo al más bajo status social humano. 

Mantenía la Presidenta de Jerez Recuerda que la misoginia es una lacra cruel, violenta e inhumana, que hunde sus raíces en un pasado remoto con la misma aparición de la propiedad privada y que, igual que el machismo, es una forma de pensamiento intolerante heredera de la práctica de la esclavitud y del fanatismo religioso, que han convertido a las mujeres del estado español, y de todos los pueblos del mundo, en personas de segunda categoría, o de segunda clase, negándoles durante siglos los derechos básicos que cualquier ser humano debe poseer desde su mismo nacimiento. 

Gran parte de la culpa de la invisibilidad de la mujer, añadía María José Ruiz, la han tenido precisamente los historiadores al silenciar interesadamente y de forma egoísta el papel protagonista de las mujeres en la Historia. Episodios históricos como el de la Semana Trágica de Barcelona, el del Trienio Bolchevique en Andalucía, o el de la Segunda República en España, fueron claros ejemplos de cómo se ha ocultado la participación activa de la mujer en los procesos históricos estudiados.
 
Nos recordaba la Presidenta de Jerez Recuerda que, a menudo, la Segunda República era representada como una mujer con escasa ropa, portando símbolos de igualdad y de libertad, pero la realidad de las mujeres españolas de aquella época nada tenía en común con esas imágenes. La realidad era totalmente distinta. En España había dos realidades de mujeres: una era la realidad del sector más pudiente, el de las mujeres ricas que se podían permitir muchas cosas, igual que se podían permitir el explotar a las otras mujeres; y la otra realidad era la de las mujeres pobres, y la de las mujeres ignorantes, que sufrían la lacra de la miseria y no tenían apenas oportunidades. 

Insistía la investigadora que en los años treinta existían en Jerez dos grupos muy representativos de mujeres organizadas. Uno, fue la Unión Ciudadana Femenina -de derechas-, que se constituyó en diciembre de 1931, cuyas integrantes pertenecían a las familias ricas de Jerez y defendían lo que era la filosofía y la cultura más tradicionales y más conservadoras, alejándose más de la defensa de los derechos de la mujer -ni siquiera defendían el derecho al voto para la mujer, ni estaban de acuerdo en que las mujeres se presentasen a las elecciones- para centrarse exclusivamente en la captación del voto para sus maridos, organizando charlas y almuerzos en los barrios para dicho fin; luego, estaba aquél grupo de mujeres, que encabezaba de alguna forma María Luisa Cobos y sus compañeras, funcionando dentro del Sindicato Mixto, primero, y después en el Sindicato Emancipación Femenina. En síntesis, era la misma representación del espíritu de polarización social española proyectada en Jerez... 

Sobre las circunstancias de la evolución del segundo núcleo de mujeres, cabía destacar que sólo en el año 1932 aparecieron diez mil escuelas laicas en todo el estado español que suponían la difusión de una educación alejada de toda tradición involucionista. Por otro lado, entre finales del siglo XIX y principios del XX surgieron una serie de intelectuales que abrieron grandes debates en diferentes revistas en las que se planteaban las problemáticas de las mujeres desde varios puntos de vista, no sólo desde el ámbito laboral, sino desde todas las facetas relacionadas con el ser humano.  

Por ello, desde una perspectiva anarquista, personajes de la talla de Teresa Claramunt, Teresa Mañé o Anselmo Lorenzo fueron buenos ejemplos que enriquecieron el debate y aportaron mucha luz para el camino de la lucha por la emancipación femenina porque, precisamente, el pensamiento proudhoniano (que acotaba el papel de la mujer dentro del espacio familiar y doméstico) que se había mantenido dentro del anarquismo duró hasta finales del siglo XIX, momento a partir del cual empezó abrirse paso el pensamiento bakuninista de claras tendencias liberadoras para la mujer. 

Se añadió también por parte de la ponente que la influencia del neomalthusianismo en Francisco Ferrer i Guardia y en la Escuela Moderna hicieron que desde principios del siglo XX se debatiera el tema de la planificación familiar en revistas especializadas y se tratara abiertamente, con la participación de especialistas, cuestiones relacionadas con las medidas anticonceptivas, de interrupción del embarazo y de erradicación de la prostitución, con propuestas de análisis sobre los orígenes de la prostitucion y de proyectos de Liberatorios de Prostitución. 

La Presidenta de Jerez Recuerda informó que entre la desaparición del Sindicato Mixto y la creación de Mujeres Libres y de Emancipación Femenina hubo una especie de vacío orgánico que impidió al grupo específico femenino aparecer mucho antes. Entre las actividades derivadas de su militancia sindical y social y las detenciones que sufrió María Luisa Cobos, por ejemplo, las mujeres del servicio doméstico y las mujeres trabajadoras de la aguja tuvieron que esperar mejor ocasión para organizarse en un futuro próximo. 

Así que sólo fue cuestión de tiempo que las filas sindicales de la CNT terminaran por asumir la normalización de la presencia de la mujer, de la misma manera que tuvieron que reconocer la labor y la valía de las mujeres como parte fundamental en el proceso de transformación social por el que abogaba el anarcosindicalismo español. 

Cuando se constituye el Sindicato Emancipación Femenina, María Luisa Cobos afirmaba en una de las cartas envíada a Lucía Sánchez Saornil que había podido afiliar a mil quinientas mujeres procedentes de varios sectores laborales. Los objetivos concretos que tenía esta Asociación eran: 

"Erradicar la esclavitud de la ignorancia en las mujeres, organizando talleres de formación y de alfabetización encaminados a la especialización profesional de la mujer y a su independencia ideológica; erradicar la esclavitud como productoras, formando a las mujeres sindicalmente para dar a conocer sus derechos como trabajadoras y la herramienta de la acción directa (acción sindical sin intermediarios) para la defensa de los mismos y, finalmente, erradicar la esclavitud como mujeres, implementando un proceso educativo y una campaña de liberación sexual con todas sus consecuencias y sus responsabilidades". 

María José Ruiz nos recordó que estos objetivos se enfrentaban abiertamente a los principios más arraigados de la religión católica, y que por ello el grupo de Mujeres Libres se encontró con muchas dificultades, antes y después del golpe de estado de julio de 1936, pero fue especialmente durante la represión generalizada golpista donde se vieron más afectadas. 

El historiador José Luis Gutiérrez Molina, doctor en Historia Contemporánea, intervino el tercero plantendo varias cuestiones para explicar la complejidad de la situación histórica en la que se vio envuelta nuestra protagonista. 

Mujeres Libres, aparte de ser un tipo de organización con una actitud feminista, tenía unos componentes característicos propios que se incardinaba con la lucha social, porque había varios tipos de feminismo: desde el revolucionario hasta el más conservador. Pero lo más interesante que nos explica el historiador es que va a ser en los lugares donde más se desarrolla el anarquismo donde también las mujeres se muestran más combativas y más avanzadas en la reivindicación de sus derechos. 

En segundo lugar, José Luis Gutiérrez incide en la cuestión del papel de la mujer dentro del mundo libertario. Nos explica que en el sindicalismo cenetista el machismo imperaba igual que en el resto de la sociedad, y un número importante de trabajadores afiliados a la CNT tenían los mismos condicionantes que el resto de la población. Pero matiza que, desde los primeros orígenes de la Primera Internacional en España -de tendencia claramente antiautoritaria o anarquista-, las mujeres van a tener su papel. 

En este sentido, insiste el doctor en Historia Contemporánea que las mujeres se desenvolvían mucho mejor dentro de un mundo anarquista porque su mensaje se dirige a la humanidad entera, tanto a mujeres como a hombres. Esto es, al no ser una ideología de clase -al contrario que lo que ocurre en un mundo marxista, en el cual se le otorga exclusimavente a la clase obrera esa capacidad revolucionaria y se le niega a otras personas pertenecientes a diferentes clases- podía llegar más fácilmente a otros sectores, aunque subraya que siempre ha priorizado el mundo obrero por sus condiciones de explotación las cuales exigían el ejercicio del derecho revolucionario.

En esas circunstancias, la mujer en el mundo anarquista va a realizar acciones tan comprometidas desde finales del siglo XIX como hacer públicos tanto la unión matrimonial libre como los nacimientos de hijos al margen del "chapuzón eclesiástico" o de la "opresión administrativa", lo que le supondría problemas a algunas de ellas a partir del golpe de estado de julio de 1936. 

Por otro lado, José Luis Gutiérrez nos informó que, en cuanto al tema de la planificación familiar, había que tener en cuenta que se estaba hablando de las primeras clínicas donde se realizaban abortos en España. Abortos que eran muy perseguidos y que ocasionaban problemas tanto a los médicos como a las personas que los ejercían. Puso de ejemplo al escritor y médico anarquista catalán Luis Bulffi, que fue a prisión a principios del siglo XX por su ensayo "¡Huelga de Vientres!" y que fue, además, un difusor de la planificación familiar. 

En último lugar, el ponente realizó una referencia a la propia figura de María Luisa Cobos explicando que ella era una de esas mujeres que iba a formar parte de una generación de mujeres que salieron del anonimato para ocupar el espacio público durante el período de la Segunda República. Algo que, según el historiador, no va a ser perdonado por la derecha española, como se demostró con la implantación de la dictadura franquista que devolvió al anonimato a nuestra protagonista, condenándola a ese "patio cerrado del hogar o de la Iglesia". 

De hecho, una vez triunfante el golpe de estado en Jerez, igual que otros miles de gaditanos, se tuvo que refugiar en la zona de la Serranía y en Ronda, lo que no impidió que ejerciera la militancia dentro de Mujeres Libres en varios puntos de la España de la zona libre. Tuvo que exiliarse a Francia donde, al contrario de lo que se ha dicho en algunas ocasiones sobre el exilio francés, fue maltratada por parte del estado francés debido a su condición revolucionaria. A su regreso a España, tuvo que sufrir también la delación por parte de su patrono y, por tanto, fue detenida y trasladada a varias ciudades. Padeció también un Consejo de Guerra y posterior prisión para, después, ser desterrada de Jerez. 

Termina el historiador sentenciando que "una persona que ha vivido la experiencia liberadora de la Segunda República, la experiencia revolucionaria entre 1936 y 1939, va a sufrir el exilio, va a sufrir la cárcel y después, hasta su muerte en 1973, va a sufrir el exilio interior", por lo tanto, es "una buena representante de esta generación de mujeres que tocaron una libertad que muchas de ellas no la pudieron volver a sentir -a vivir- porque murieron antes. Como con María Luisa Cobo yo creo que también hay que recordar a todas estas otras mujeres (...) no sólamente del mundo libertario, sino también de otros campos, porque o bien se las olvida, o bien se las ningunea, o inclusive se las manipula, como puede ocurrir con la figura de Federica Montseny, por poner un ejemplo en la actualidad..."

Al hilo del debate que siempre se crea cuando se acerca el 08 de marzo sobre la mayor presencia en los puestos de responsabilidad para las mujeres, y a modo de reflexión sobre los modelos de igualdad, lanzó José Luis una pregunta al aire: 

- ¿Hasta qué punto merece la pena copiar los modelos patriarcales del hombre?