martes, 15 de julio de 2008

UNAS VEINTE PERSONAS DE EXTREMA DERECHA INTENTAN REVENTAR UN ACTO CULTURAL SOBRE MEMORIA HISTÓRICA EN SAN FERNANDO AZUZADAS POR UN CAPELLÁN CASTRENSE


















La fecha del 12 de junio de 2008 se recordará en la localidad gaditana de San Fernando como una efeméride vergonzosa que tendría que servir como ejemplo gráfico del sempiterno talante antidemocrático de las fuerzas reaccionarias de la ciudad y del deseo de estos energúmenos por reventar cualquier avance en materia de derechos humanos y en el de la búsqueda de la Justicia con mayúscula. Salvando ciertas diferencias en el tiempo, cualquier persona con dos dedos de frente que hubiera estado presenciando el acto cultural organizado en el Instituto Isla de León por la Asociación AMERE-San Fernando se habría dado cuenta del paralelismo existente entre los golpistas del 36 y la actuación de estos individuos e individuas que pasan por ciudadanos y ciudadanas respetables cuando pasean por las calles y plazas de la ciudad.
La única diferencia, tal vez, fue que esta vez no hubo sangre y que estos nostálgicos del pasado no se salieron con la suya. Más bien al contrario. Demostraron sin complejos cuán grotescas pueden ser sus actuaciones alejadas de todo razonamiento humano y cómo, a pesar de ello, molestaron e indignaron sobremanera a los ciudadanos y ciudadanas que fueron a presenciar una mesa redonda cargada de estudiosos y de investigadores de la Historia quienes, a pesar de sus diferentes puntos de vista, sí ofrecieron un sano ejercicio de democracia y respeto hacia todo el mundo, incluidos los energúmenos y energúmenas que incomprensiblemente insultaban y abucheaban a todos los ponentes sin excepción.
Estuvo claro que la figura del genocida José Enrique Varela era intocable para estas veinte personas que se negaban a que se tratase el tema en una ciudad que sobrepasa los 90.000 habitantes, formando este grupúsculo, por tanto, un número insignificante de voces que activamente se hicieron oír a favor de la dictadura franquista y del controvertido militar africanista, y demostrando con dicha actitud ser un buen botón de muestra que nos revela qué tipo de gente se opone a la recuperación de la memoria histórica y social de nuestro entorno y, en general, a las cuestiones democráticas.
El incidente comenzó cuando los ponentes, Jesús Núñez Calvo, Carlos Perales Pizarro, José Luis López Garrido, Laureano Rodríguez Liáñez, Fernando Juan Suárez De Miguel y Juan Luis Martínez Muñoz-Cruzado, empezaron a exponer los rasgos del africanismo y los antecedentes africanistas, tanto de José Enrique Varela como del golpe de estado de 1936, profundizando en el colonialismo español en el norte de África, levantándose como preámbulo un pequeño murmullo desde donde se podía oír que lo que se estaba hablando “no tenía nada que ver con Varela”. Posteriormente, tras tímidas interrupciones por parte de los murmuradores, y ante la referencia que se hizo del autor de “Trigo Tronzado” -José Casado Montado- por parte de algún ponente de la Mesa, con el fin de enumerar las personas asesinadas de la localidad de las que Varela era responsable, interrumpió un capellán castrense afirmando ser doctor en Historia Contemporánea y desmintiendo a los ponentes de la mesa, argumentando que José Casado Montado era “mariquita” e insistiendo en ello de forma reiterada.
Acto seguido, un conocido y exaltado Juez, jubilado y de apellido Zambrano, se dirigió a la Mesa e increpó a sus miembros junto con su mujer, seguidos desde el público por el mencionado cura y su acompañante femenina, por la militante del P.P. Tere de Benito y por un grupo heterogéneo de mujeres y hombres de diferentes edades que acabaron por amenazar, insultar y abuchear en un paroxismo sin límite a los integrantes de la mesa. Como no pudieron finalmente reventar el acto, la mayoría de los bronquistas se fueron marchando y una mujer teñida de rubio se dirigió soezmente al reportero de “Jerez Recuerda” dándole un corte de manga seguido de las palabras “hazme ahora una foto” y del posterior insulto de su arrogante marido.
Cuando se calmaron las aguas, el acto prosiguió en un ambiente de normalidad en donde finalmente las personas que quisieron pudieron expresarse con libertad y respeto, incluso aquellos que se quedaron encuadrados en la extrema derecha pudieron argumentar, esta vez sin insultos ni abucheos, sus opiniones contrarias a la eliminación del monumento de Varela y su traslado a un museo, recordando las dos consignas que suelen utilizar ante cualquier actividad de recuperación de memoria histórica: “Paracuellos del Jarama” y la reapertura de “viejas heridas”.
Después del bochornoso espectáculo dado y de los argumentos esperpénticos esgrimidos por la extrema derecha isleña, la Presidenta de “Jerez Recuerda” intervino en el debate y manifestó sentirse avergonzada “al observar que había personas que casi han llegado a la agresión, defendiendo un monumento que representa a alguien cuyo único mérito había sido tener un trabajo en donde tenía que empuñar pistolas para matar a gente… y acto seguido se nos acusa egoístamente a los familiares de las víctimas y a los grupos de memoria histórica de querer reabrir viejas heridas”, terminando su intervención diciendo que, al menos, “se está pidiendo que se traslade dicho monumento a un museo, que es un destino mucho más digno y respetuoso que el que Varela dio a las víctimas”.
Por otro lado, tenemos la obligación de comunicar que, de las escasas informaciones obtenidas por “Jerez Recuerda” -y dadas por diferentes testigos del mencionado acto cultural y por diversas fuentes de La Isla-, se ha podido averiguar que entre el grupo de camorristas se encontraban militares de “alta graduación”, cosa que hasta el momento no hemos podido contrastar de forma más concreta debido a la escasa información que se nos ha podido ofrecer mediante las afirmaciones dadas en ese sentido. Asimismo, según fuentes extraoficiales del socialismo isleño, nos han podido confirmar que no es la primera vez que dichos alborotadores y alborotadoras actúan de la misma manera en San Fernando, pues se les tiene identificados en la ciudad como militantes del P.P., habiendo demostrado en una ocasión anterior –esta vez en el Salón de Pleno del Ayuntamiento- el mismo talante que el exhibido el pasado 12 de junio, pero aquella vez se hizo para atacar a los concejales del PSOE (y más concretamente a Fernando Carlos López Gil) ganadores de las pasadas elecciones municipales, quienes fueron desplazados por el pacto político entre el Partido Popular y el Partido Andalucista que gobiernan conjuntamente desde entonces el municipio isleño.